Solemnidad de San Pedro y San Pablo

La tenerezza di papa Francesco

Hoy, 29 de junio, la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Día del Papa y la colecta llamada desde los primeros siglos “Óbolo de San Pedro”.

Esta Solemnidad presenta la figura de dos grandes Apóstoles y testigos de Jesucristo y confiesa que la Iglesia es una, santa, católica y apostólica.

Recuerda que San Pedro fue elegido por Cristo: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, quien con humildad aceptó la misión de ser “la roca” de la Iglesia.

El Papa por su parte, como Sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, así de los obispos como de la multitud de fieles. Es Pastor de toda la Iglesia y tiene potestad plena, suprema y universal. Es el Vicario de Cristo.

También tenemos la figura de San Pablo, el Apóstol de los gentiles, que antes de su conversión era perseguidor de los cristianos y pasó, con su vida, a ser un ardoroso evangelizador para todos los católicos. No tenía reservas para anunciar el Evangelio.

Más de esta solemnidad en el especial: http://www.aciprensa.com/fiestas/pedropablo/

 

Ser cristiano: no basta estar bautizado. Testimonio Camino Catecumenal

 

Camino Neocatecumenal: alguno dirá que Kiko Argüello quiere otro mundo

Kiko Argüello

El que esto escribe ha dedicado más de un rato a tratar temas relacionados con el Camino Neocatecumenal. No ha habido, al respecto, ninguno de los mismos que no haya resultado algo polémico pues, naturalmente, ya dijo Jesús que no había venido a traer fuego al mundo (cf. Lc 12, 49) y otra cosa no se puede esperar de una realidad espiritual como es el Camino. Por eso, hay personas que no lo pueden ni ver y otras, las más, que admiramos la labor espiritual, importante y fructífera, que desde aquellos años sesenta del siglo pasado llevan haciendo los miembros de tal movimiento católico al que los desavisados llaman, con mala sombra, ultracatólico.

Pero de los fundadores del Camino Neocatecumenal (Kiko Argüello y Carmen Hernández) por las razones que sea o por la dedicación de cada uno de los mismos a labores diferentes dentro del mismo, no hay duda alguna que el pintor-músico-evangelizador-convertido-etc. que es Argüello se lleva la palma en dedicación ajena a su persona. Vamos, que le dan palos hasta en el carné de conducir cuando viene bien y, también, cuando viene mal. Y eso, digámoslo de una vez, es un mérito que sólo alcanzan quienes, en esta especial materia espiritual, se empeñan en defender la verdad y hacen de la misma el objeto, causa y razón de su existencia.

 

Kiko es un hombre curioso. Por ejemplo, el 1 de noviembre de 1996, en un encuentro que celebró ante jóvenes que no pertenecían al Camino, dijo que, cuando más necesitaba ayuda porque se había apartado de la fe

“Entré entonces en mi cuarto, y me puse a gritar a este Dios que no lo conocía. Le gritaba: ¡Ayúdame! ¡No sé quién eres! Y en aquel momento el Señor tuvo piedad de mí, pues tuve una experiencia profunda de encuentro con el Señor que me sobrecogió. Recuerdo que lloraba amargamente, me caían las lágrimas, lágrimas a ríos. Sorprendido me preguntaba: ¿por qué lloro? Me sentía como agraciado, como uno a quien delante de la muerte, cuando le van a disparar, le dijesen: ‘Quedas libre, gratuitamente quedas libre’ y entonces aún no se lo cree y llora por la sorpresa de que le han liberado. Esto fue para mí pasar de la muerte a ver que Cristo estaba dentro de mí y que alguien dentro de mí me ha dicho que Dios existe. ¿Qué era lo que me había pasado? Fue un toque, un testimonio profundo que me decía no solo que Dios existe, sino que Cristo es Dios.

De hecho me presenté a un sacerdote y le dije que quería hacerme cristiano, y él me dijo: “¿cómo?, ¿es que no estás bautizado?’ ‘Sí estoy bautizado’, le contesté. ‘Entonces, ¿qué quieres?, ¿hiciste la primera comunión?’. ‘¡Sí!, pero mira que yo…’ ‘Ah, que quieres confesarte!…’. No me entendía. Pero yo sabía que lo que quería era hacerme cristiano, y para eso, ¿ir a confesarme un día y ya está? Yo sabía que hacerse cristiano tenía que ser algo muy serio. Así es como por fin hice Cursillos de Cristiandad, una iniciativa que surgió en España por aquellos años. Y me ayudó. Comencé una verdadera búsqueda del Señor. Iba a la iglesia y decía a los demás: ‘Ayudadme a hacerme cristiano!’”.

Quería ser cristiano porque estaba en la seguridad de que no basta con estar bautizado. En esto, claro, tenía más que razón porque no hay más que ver lo que pasa con la silenciosa apostasía que se está produciendo desde hace mucho, demasiado tiempo, entre los católicos de “bautizo” y casi punto final.

Y, como es de todos conocido, acabó fundando, acompañado también por Carmen, el Camino Neocatecumenal.

Como era de esperar, una persona que cree que no basta con estar bautizado para ser, con criterio, cristiano, no puede resultar indiferente a nadie. Por eso cuando hace pocos días se publicó una entrevista en Zenit y dijo lo que dijo, más de uno habrá pensado que, ciertamente, Kiko Argüello quiere otro mundo aunque, a lo mejor, está en este si se sabe bien ver, descubrir y tener en cuenta a Quien se tiene que tener en cuenta.

Ha dicho, por ejemplo, al respecto de la reciente apertura, por Benedicto XVI, del Año de la Fe, que

“Espero que se pueda redescubrir la belleza de la Fe. Aquella Fe que nos da la naturaleza de Dios y cura profundamente el ser del hombre que ha sido herido por el pecado original”

Y esto lo dice, sin duda, alguna, porque sabe que el ser humano, desde hace un tiempo, digamos, largo, se está apartando de Dios y está perdiendo el tesoro de la fe. Por eso Kiko se gasta y desgaza, con gozo, en decir una y otra vez que hay que tener al Creador en el corazón y, desde allí, salir al mundo a decirlo con toda claridad y franqueza.

Pero como Argüello parece tener las cosas bastante claras y eso pesa en el ánimo de más de uno que lo ven como un iluminado no sabiendo que, ciertamente, está iluminado por la luz de Dios y por el amor a Jesucristo y a su santa Iglesia católica y con tal luz vive y camina. Por eso dice que

“El hombre, separándose de Dios, se hace esclavo del no ser, las consecuencias son evidentes: la cantidad de mujeres que son asesinadas, los suicidios continuos en todas partes, y podría seguir. Cuando un hombre descubre que ‘no es’, decide matarse. La Iglesia, por tanto, en este año debe hacer redescubrir la palabra de salvación para los hombres: que Cristo ha venido para darles vida, para dar ‘el ser del Espíritu Santo’.”

Es cierto que el hombre, abandonado al tener frente al ser, se deja dominar por el mundo y su mundanidad. Así no es posible que la fe pueda arraigar en el corazón del hombre y, lo que es peor, se produce un alejamiento, casi siempre irreversible, de Dios. Y eso a Kiko no le parece lo más alejado para, precisamente, un hijo de Dios. Y lo dice y, lo que es mejor, trata de remediarlo como el Espíritu Santo le da a entender aunque eso no guste a muchas personas incluso dentro de la Iglesia católica.

Y es que, en realidad, Kiko Argüello puede dar la impresión de que quiere otro mundo. Y es, esto, bien cierto. Quiere otro mundo distinto al que nos ha tocado vivir; otro mundo en el que Dios esté de verdad presente y no de forma farisaica; otro mundo, en fin, que está en el corazón del Creador y que está puesto para que su semejanza se haga digna de tenerlo.

No debería, por tanto, nadie decir que tal labor no ha de ser querida por Dios. No.

Eleuterio Fernández Guzmán

Fuente Infocatolica.com

El Año de la Fe


El Año de la Fe

El Papa anunció el Año de la Fe que comenzará el 11 de octubre de 2012 y se extenderá hasta el 24 de noviembre de 2013.

Autor: P. Federico Lombardi, portavoz Vaticano | Fuente: revistaecclesia.com

El Año de la fe, anunciado en días pasados por el Papa, debe ser considerado una de las iniciativas que caracterizan este pontificado. Tal como la carta de convocación afirma desde las primeras frases, la memoria corre inmediatamente a aquel primer discurso del nuevo Papa en la Capilla Sixtina, la mañana siguiente a su elección, cuando afirmaba “la exigencia de redescubrir el camino de la fe para poner de manifiesto cada vez con mayor evidencia la alegría y el renovado entusiasmo del encuentro con Cristo”.

Y también vuelve a la inspiración evidente y central de todos los discursos de su último viaje a Alemania y a la institución del Dicasterio para la promoción de la nueva evangelización.

Con feliz intuición el Papa liga estrechamente el Año de la fe al 50° del Vaticano II. Mientras el Concilio sigue siendo objeto de discusiones y de apropiación partidista, es justo que la lectura y relectura de su riquísima herencia, su traducción en la práctica por parte de todo el pueblo de Dios en sus diversos componentes, siga siendo eficazmente guiada por el Papa, como por los Papas ha sido convocado y guiado en su realización, y tomado como “brújula” del camino siguiente de la Iglesia.

Pero Benedicto XVI también recuerda el 20° de la publicación del Catecismo de la Iglesia católica, obra de increíble coraje, querida firmemente por Juan Pablo II en fidelidad al Concilio, para decir hoy nuestra fe del modo más completo, orgánico y claro posible. Punto de referencia precioso, que el entonces Cardenal Ratzinger conoce muy bien, habiendo tenido en él una parte determinante.

Pero el Año será, sobre todo, una nueva etapa de una historia, de un camino vivo, que viene desde lejos, de la creación del mundo, de Abrahán y Moisés, de David y de los profetas, de aquel “gran número de testigos”de los que habla la Carta a los Hebreos (cap. 11-12), en cuya huella están puestos María, los Apóstoles, los mártires y los santos, y en el que el Papa nos exhorta a ponernos también nosotros, “teniendo siempre fija la mirada en Jesús, autor y perfeccionador de la fe” (Ebr 12,2). ¿Y qué otra cosa más importante debería decirnos el pastor del pueblo de Dios en camino?

El Año de la fe, convocado por Benedicto XVI

 

Benedicto XVI anuncia un Año de la Fe

Benedicto XVI anuncia un Año de la Fe
17-10-2011 | Infocatólica |-Articulo extractado de “La Gaceta”/Intereconomia…
  • (Infocatólica).En la homilía de la Santa Misa celebrada en la Basílica de San Pedro, con ocasión del encuentro organizado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, el Santo Padre Benedicto XVI ha anunciado su decisión de declarar un nuevo Año de la Fe (el Siervo de Dios Pablo VI lo hizo en 1967-1968, al final del cual promulgó el Credo del Pueblo de Dios), que comenzará el 11 de octubre de 2012 y culminará el 24 de noviembre de 2013. Ofrecemos a continuación las palabras pronunciadas por el Pontífice:

    “Precisamente para dar un renovado impulso a la misión de toda la Iglesia de conducir a los hombres fuera del desierto en el cual muy a menudo se encuentran hacia el lugar de la vida, la amistad con Cristo que nos da su vida en plenitud, quisiera anunciar en esta Celebración eucarística que he decidido declarar un “Año de la Fe”, que ilustraré con una carta apostólica.

    Comenzará el 11 de octubre del 2012, en el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará el 24 de noviembre del 2013, Solemnidad de Cristo Rey del Universo. Será un momento de gracia y de compromiso por una cada vez más plena conversión a Dios, para reforzar nuestra fe en Él y para anunciarlo con gozo al hombre de nuestro tiempo.”

    Además, antes de rezar el Angelus en Plaza San Pedro, el Papa repitió el anuncio y añadió algunos detalles de su decisión:

    “Como ya hice hace poco, durante la homilía de la Misa, aprovecho con gusto esta ocasión para anunciar que he decidido declarar un especial Año de la Fe, que tendrá inicio el 11 de octubre de 2012 – 50º aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II – y concluirá el 24 de noviembre de 2013, Solemnidad de Cristo Rey del universo. Las motivaciones, las finalidades y las líneas directrices de este “Año”, las he expuesto en una Carta Apostólica que será publicada en los próximos días. El Siervo de Dios Pablo VI convocó un análogo Año de la Fe en 1967, con ocasión del XIX centenario del martirio de los Apóstoles Pedro y Pablo, y en un período de grandes cambios culturales.

    Considero que, transcurrido medio siglo desde la apertura del Concilio, ligada a la feliz memoria del Beato Juan XXIII, es oportuno recordar la belleza y la centralidad de la fe, la exigencia de reforzarla y profundizarla a nivel personal y comunitario, y hacerlo en perspectiva no tanto celebrativa sino más bien misionera, en la perspectiva, precisamente, de la misión ad gentes y de la nueva evangelización.”

     

De Hombres y Dioses

De Hombres y De Dioses de Xavier Beauvois

 

La irrupción de la violencia en la serena y valiosa vida de un grupo de monjes franceses que prestan sus servicios en el Magreb, se cuenta con la cotidianidad de una jornada de trabajo y oración que se rompe cruelmente y sin contemplación, para asistir a uno más de los dolorosos episodios de la vida real en la que, el fuego cruzado, ataca sin contemplación a quienes geográficamente quedan en el medio.

Cada uno del grupo de monjes trapenses que atienden a una comunidad musulmana en Argelia brindando su conocimiento médico y espiritual, deberá enfrentar con sus “armas” (el ejemplo, el honor, el servicio y la enseñanza cristiana) a los violentos que tienen razones de peso para eliminar a quienes estén en su contra sin importar de que lado estén: los insurgentes o los soldados.

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Ver pelicula en gloria.tv: De hombres y dioses

 

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