Las primicias de las primicias. (Aprender a meditar) -I-

INTRODUCCIÓN A UN TIEMPO DE MEDITACIÓN

 

Orar es ofrecer a Dios nuestro tiempo, las primicias de nuestras primicias; nuestro trabajo antes ha sido tiempo.

                La oración profunda requiere un aprendizaje, la oración profunda se aprende. El problema está en que no sabemos estar dentro de nosotros mismos, nadie nos enseñó. Nos enseñaron a estar fuera, aprendimos exterioridad; pero hoy vemos la necesidad de aprender interioridad. Nuestra vida sería más profunda y feliz si aprendiéramos interioridad y espiritualidad, si cultiváramos el silencio interior y exterior.

 

Vamos pues a orar, a procurar hacer silencio interior y exterior.

 

Comenzaremos con la Señal de la Cruz, la trazamos despacio, expresando nuestro deseo de estar en la presencia del Señor.

 

Nos situamos en su presencia, cobramos conciencia de que estamos con él. “Dios-está-con-nosotros” esto es, justamente lo que significa el nombre de Jesús.

 

                Queremos estar todos juntos (1), reunidos en su nombre y en su presencia, por tanto, lo que vamos a hacer es un acto de Iglesia.

 

Interiormente le decimos que queremos estar en su presencia, que le ofrecemos nuestro tiempo, las primicias de nuestras primicias; los frutos de nuestros trabajos antes han sido tiempo, han sido nuestro tiempo.

 

Le pedidos que acepte nuestro tiempo y nos conceda la gracia de la oración. porque toda oración es una gracia, una suerte que nos viene de Dios.

 

Si en la oración nos aburrimos o despistamos al menos tengamos conciencia de que estamos ofreciendo nuestro tiempo, que al Señor le dedicamos las primicias de nuestras primicias, nuestro tiempo.

 

QUÉ ES MEDITAR

 

Vivir conscientes. Darse cuenta.

Estar en lo que se está, estar donde estás.

“Darse cuenta” es lo mismo que estar despiertos.

 

Vivir en la luz, en consciencia y conciencia, vivir en presente.

 

Damos cuenta de lo que ocurre por nuestra mente,

(pensamientos, sentimientos, emociones, temores, imaginaciones),

 

No somos nuestra mente, no somos esa voz que habla en nuestra cabeza.

 

Meditar es ejercitarse en vivir a distancia de la mente.

Encontrar y experimentar la pregunta “¿Quien soy yo?”

Cuando acallamos lamente surge la respuesta y sabes “quien eres”

 

No somos lo que nos ocurre,

somos el espacio donde ocurre lo que ocurre.

 

Somos aquello que vamos buscando

¿Qué estoy buscando? El buscador es lo buscado.

Meditar es un acto de amor puro hacia uno mismo,

es un intento de unificar “mente”, c”cuerpo” y “presente”.

 

Entrando en “meditación”

entramos en el “silencio”.

 

El silencio comienza siendo una práctica

para acabar siendo un estado de vida.

 

Recuerda la pregunta: ¿Qué nos impide meditar?

La prisa, dejemos ahora la prisa.

Tenemos este tiempo, es nuestro y lo vamos a vivir.

 

 

VAMOS A MEDITAR

 

 

Siéntate

Espalda erguida

Ojos ligeramente cerrados

Relajado y alerta, no dormido

silencio interior, escucha tu cuerpo

Respira lenta, rítmica y diafragmáticamente

Recita tu mantra -o frase-:

(Cristo –o “Señor Jesús”-) al inspirar y

(Jesús –o “ten misericordia de mí”-) al espirar.

 

Escúchala mientras la pronuncias suave e incesantemente.

No pienses, ni imagines ni recapacites nada, ninguna cosa.

Si aparecen pensamientos o imágenes, no luches contra ellos,

son distracciones, desaparecen al pronunciar otra vez el mantra.

 

Comprométete a meditar cada mañana y cada tarde unos 20´ ó 30´

 

Nota.- el nombre del Señor, (Cristo) y (Jesús) van entre paréntesis para indicarnos que en distintas “meditaciones” se pueden sugerir otros mantras o frases.

 

 [Las palabras en cursiva son una sugerencia de este blog para este ejercicio y se inscriben en el camino de la llamada Oración del Nombre u Oración del Corazón, practicada desde antiguo por los monjes cristianos y extendida por todo el monacato oriental; tiene un nuevo auge en occidente en nuestros días a partir de la difusión de obras como “El peregrino ruso; la Filocalia; o Pustinia].

______________________

(1)El presente texto forma parte de la experiencia de un grupo de meditación iniciado hace poco en la Parroquia S. Ignacio de Loyola, (Valencia, España), dirigido por el P. Benjamín Oltra, s.j.

 

 

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Una respuesta

  1. la oración es tan necesaria para poder realmente caminar en el camino espiritual hacerde nuestra vida una oración constante implicar ser constante en lla y hace todo cuanto hacemos realmente convertiremos en una oración gracias por este compartir unidos en oración

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