Aprender a Meditar (II). P. Jhon Main OSB

EL PROCESO DE MEDITAR

 


Para aprender a meditar tenemos que aprender a estar profundamente en silencio.  La forma de hacerlo es sentarnos absoluta y dinámicamente quietos.  Este es ciertamente uno de los primeros obstáculos que tenemos que superar; aprender a estar quietos físicamente.  La segunda cosa, que es más exigente, es aprender a decir tu palabra, o mantra con total atención, sin juguetear mentalmente.

La quietud y la repetición del mantra son los elementos esenciales de la meditación.  Es total sencillez.  Repite tu palabra contínuamente de principio a fin.  Vas a descubrir que los pensamientos o las distracciones aparecen en tu mente en diferentes niveles.  No te desanimes.  El mantra te ayuda a arar las distracciones.  No uses la fuerza para eliminarlas, usa tu energía para repetir la palabra.

Aprender a meditar es un proceso y como todo proceso toma tiempo.  Debemos aprender a ser pacientes y humildes.  Después de todo nuestra educación y experiencia son desafíos para aprender solo a decir nuestra palabra.  Tenemos que ser muy pacientes con nuestra lentitud y con nuestras fallas para perseverar.  Creo que todos nosotros cuando comenzamos a meditar, iniciamos, paramos, re-iniciamos y todos necesitamos valentía y apoyo.  La valentía y el apoyo consiste en regresar.  Los valientes y los humildes son quienes re-comienzan.  De hecho, cada vez que meditamos, cada vez que nos sentamos a meditar, estamos comenzando de nuevo.  No es de sorprendernos que la perseverancia nos hace pensar y sentir mejor sobre nosotros mismos´.

Father John Main, OSB

Apoyo Virtual a la Meditacion: Meditación Cristiana

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3 comentarios

  1. Doy gracias a… Dios y a ustedes por haberme enviado el enlace de “Meditación Cristiana”; en estos momentos paso por “una crisis espiritual” que me está llevando, no a dudar de Dios, sino a creer que Él se olvidó de mi. Deseo… reencontrarme y reconciliarme con Él. Gracias.

  2. Gracias es una gran verdad; que el Señor nos dé la gracias de avanzar en este camino hacia ÉL unidos en oración GRACIAS

  3. Cristo llama a la cordura, a la sencillez, a la adhesión, al compromiso, a la aceptación del mensaje, pero desde dentro, y movidos por el mismo amor que Cristo y el Espíritu Santo nos han mostrado, para no caer, y ahí estamos incluidos todos, predicadores, exorcistas, sacerdotes, obispos:

    “Señor, Señor, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?
    Entonces yo les diré en su cara: “Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal”.

    Es rezar…..la oración, velar..
    todo está ahí en el evangelio.
    Yo veo esto mas tendiente a mezclar la voluntad de Dios al amaño humano.
    Con todo respeto, pero lo de Dios es claro y transparente,
    El espiritu Santo guía en cada corazón
    y ni energías, ni mantras son al ejemplo viviente que nos dejó Jesús.

    El , Nuestro Jesús Sacramentado es la Fuente de Toda Santidad, confiésate comulga, reza, recibelo y llenate en contemplación de su presencia en el sagrario.
    vive la Santa Misa, vela y ora, reza el santo rosario, la coronilla, rezar…rezar…rezar…donarse totalmente a Dios,

    El nos da la sabiduría por medio de su Santo Espíritu quien nos enseña y guía.
    ayuna , repara, espía, actos de mortificación a tus sentidos,
    a quien se sigue es a Dios uno y trino y con nuestra intercesora La reina y señora de todo lo creado María Santisima nuestra Madre celestial. Mas nada.

    No estamos solos, para construir esa casa, esa mansión eterna,
    ese lugarcito en el regazo del Buen Padre Dios,

    tenemos que acogernos a Jesús y clamar con toda el alma:
    “Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame por tu misericordia.
    Tú que eres mi fortaleza y mi defensa, por tu nombre, dirígeme y guíame.
    Sean fuertes y valientes de corazón, ustedes los que esperan en el Señor”.

    No todo el que me diga:
    Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos,
    sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.
    Muchos me dirán aquel Día:
    Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
    Y entonces les declararé:
    ¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!
    Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca:
    cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca.
    Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena:
    cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.

    Mateo 7, 21-27.

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