Santa María. Propósitos para vivir mejor el nuevo año

Del libro “Dejate-Amar.

Una experiencia de crecimiento espiritual”

11-05-95

M. Hija querida, extiendo Mi manto una vez más sobre la humanidad, para que el Padre Celestial se apiade y envíe Su misericordia a Mis pobres hijos.

¿Por qué desoís Mis palabras?

Mírame.

F. ¿Dónde?

M. En tu corazón, allí estoy.
Medalla pedida por la Virgen: Yo soy de Maria

Link de hoy:

SANTA MARIA MADRE DE DIOS


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PROPÓSITOS PARA VIVIR UN AÑO NUEVO MEJOR

Propósitos para el Año Nuevo
Ofrecemos una lista de 12 propuestas que pueden ayudarte a definir tus propósitos para el año que comienza.
Autor: Mauricio I. Pérez | Fuente: http://www.semillasparalavida.com

Es costumbre al fenecer el año, revisar nuestra vida y plantearnos metas y propósitos para el Año Nuevo. Muchos se esfuerzan por realmente cumplir y vivir según los propósitos trazados. Otros tantos -los más- suelen quedarse en el camino. Sus buenos propósitos se quedaron tan solo en buenas intenciones. Pero alguien dice por ahí -y quizás diga bien- que de buenas intenciones, está empedrado el camino del infierno.

Los hijos de Dios debemos ser hombres y mujeres de palabra. Jesús nos enseñó a decir “Sí” cuando sea sí, y a decir “No” cuando sea no. En esta línea, es preciso al definir nuestros propósitos para el año que comienza, tomárnoslos en serio. Y hacer de ellos un verdadero compromiso.

Hay quienes optan por plantearse propósitos materiales: nuevo auto, el viaje jamás realizado, una casa más grande, un mayor sueldo. Esto está bien si es que estos objetivos no se definen como una mera meta -lo cual sería simplemente materialista- sino más bien como medios para algo más importante, como dar un mayor bienestar a la familia.

Unos más, prefieren definir propósitos que les ayuden a ser mejores personas. En esta línea, lectora, lector querido, quisiera compartir contigo una lista de 12 propósitos que pueden ayudarnos a ser sobre todo, mejores cristianos. Se trata de hacer ciertas cosas y dejar de hacer otras. También de asumir ciertas actitudes y dejar de lado otras tantas.

He aqui la lista de propositos, proyectos:

1. Acercarnos más a Dios

2. Confiar más en Dios.

3. Dejar de Murmurar y de ver la Paja en Ojo Ajeno. 

4. Ser Portadores de Ayuda y Generadores de Cambio.

5. Dejar de Ofendernos por Todo y de Pelear contra Todos

6. Desarrollar la Pulcritud

7. Ser más Laboriosos.

8. Ser Limpios de Corazón

9. Dar Más Tiempo a Nuestra Familia.

10. Disfrutar más la Vida que Dios nos Da

11. Bajar de Peso.

12. Ser Portadores de la Bendición de Dios.

Los enlaces te llevan al texto explicativo completo, como muestra:

1. Acercarnos más a Dios. Es innegable que de esto se desprende todo lo demás. Incluso el éxito al lograr cumplir con el resto de nuestros objetivos depende en gran medida de la cercanía a Dios. Pues sin Cristo, nada podemos hacer. Es importante aumentar nuestro tiempo de oración y participar de manera más conciente en los sacramentos. También bendecir siempre nuestros alimentos sea quien sea nuestro comensal. Además, en el 2012 iniciará el “Año de la Fe” proclamado por el Papa Benedicto XVI, de tal suerte que resulta imprescindible acercarnos más a Dios a fin de aumentar nuestra fe y vivir en plenitud este año santo.

2. Confiar más en Dios. Muchos se frustran porque Dios no les habla. ¿Quieres escuchar a Dios? Abre tu empolvada Biblia y léela. Te garantizo que si lo haces con la frecuencia debida -es decir, diario- escucharas de Dios las palabras que necesitas. No le exijas ni demandes favores, pídele todo pidiendo siempre que se haga su voluntad, pues Él sabe cuándo, cómo y en qué medida. Y al tener frente a ti las oportunidades que necesitas, acéptalas. Deja de cuestionar cada oportunidad, quedarte inmóvil y dejar de actuar. Dios te ayuda, pero necesita de tu parte. Dios te inspira, pero necesita de tu inteligencia. Dios te cuida, pero necesita tu confianza. Este año confía más en Dios, acepta lo que te envía y actúa en consecuencia.

Para seguir leyendo; clic


Deseo que esta lista te ayude a definir tus propósitos para el año que comienza. Que Dios te bendiga y sostenga con su mano providente, bendiga todos tus sueños y te ayude a alcanzar cada una de tus metas.

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Extraido de Catholic.net, colaboración de www.semillasparalavida.org

Propuestas para el vivir el nuevo año

Propósitos para el Año Nuevo
Ofrecemos una lista de 12 propuestas que pueden ayudarte a definir tus propósitos para el año que comienza.
Autor: Mauricio I. Pérez | Fuente: http://www.semillasparalavida.com

Es costumbre al fenecer el año, revisar nuestra vida y plantearnos metas y propósitos para el Año Nuevo. Muchos se esfuerzan por realmente cumplir y vivir según los propósitos trazados. Otros tantos -los más- suelen quedarse en el camino. Sus buenos propósitos se quedaron tan solo en buenas intenciones. Pero alguien dice por ahí -y quizás diga bien- que de buenas intenciones, está empedrado el camino del infierno.

Los hijos de Dios debemos ser hombres y mujeres de palabra. Jesús nos enseñó a decir “Sí” cuando sea sí, y a decir “No” cuando sea no. En esta línea, es preciso al definir nuestros propósitos para el año que comienza, tomárnoslos en serio. Y hacer de ellos un verdadero compromiso.

Hay quienes optan por plantearse propósitos materiales: nuevo auto, el viaje jamás realizado, una casa más grande, un mayor sueldo. Esto está bien si es que estos objetivos no se definen como una mera meta -lo cual sería simplemente materialista- sino más bien como medios para algo más importante, como dar un mayor bienestar a la familia.

Unos más, prefieren definir propósitos que les ayuden a ser mejores personas. En esta línea, lectora, lector querido, quisiera compartir contigo una lista de 12 propósitos que pueden ayudarnos a ser sobre todo, mejores cristianos. Se trata de hacer ciertas cosas y dejar de hacer otras. También de asumir ciertas actitudes y dejar de lado otras tantas.

1. Acercarnos más a Dios. Es innegable que de esto se desprende todo lo demás. Incluso el éxito al lograr cumplir con el resto de nuestros objetivos depende en gran medida de la cercanía a Dios. Pues sin Cristo, nada podemos hacer. Es importante aumentar nuestro tiempo de oración y participar de manera más conciente en los sacramentos. También bendecir siempre nuestros alimentos sea quien sea nuestro comensal. Además, en el 2012 iniciará el “Año de la Fe” proclamado por el Papa Benedicto XVI, de tal suerte que resulta imprescindible acercarnos más a Dios a fin de aumentar nuestra fe y vivir en plenitud este año santo.

2. Confiar más en Dios. Muchos se frustran porque Dios no les habla. ¿Quieres escuchar a Dios? Abre tu empolvada Biblia y léela. Te garantizo que si lo haces con la frecuencia debida -es decir, diario- escucharas de Dios las palabras que necesitas. No le exijas ni demandes favores, pídele todo pidiendo siempre que se haga su voluntad, pues Él sabe cuándo, cómo y en qué medida. Y al tener frente a ti las oportunidades que necesitas, acéptalas. Deja de cuestionar cada oportunidad, quedarte inmóvil y dejar de actuar. Dios te ayuda, pero necesita de tu parte. Dios te inspira, pero necesita de tu inteligencia. Dios te cuida, pero necesita tu confianza. Este año confía más en Dios, acepta lo que te envía y actúa en consecuencia.

3. Dejar de Murmurar y de ver la Paja en Ojo Ajeno. Es increíble lo rápida que es nuestra lengua para desatarse y correr cual caballo desbocado en contra de alguien más. Y lo peor es que muchas veces murmuramos en contra de alguien según nosotros en aras de la justicia divina: porque éste peca mucho, porque ésta gasta mucho dinero, porque este otro es muy sucio y descuidado, porque esta otra es una chismosa, porque este va a misa pero se pelea con todos al salir y entrar en su automóvil, porque esta otra también va a misa pero se queda dormida… La lista es inacabable. ¿Qué tal como propósito de este año dejar de murmurar y mejor mirar a nuestro interior cada vez que algo nos parece mal? Porque es un hecho irrefutable que casi siempre que nos disgusta algo que vemos que otro hace, ¡es porque en el fondo nos disguta que nosotros hacemos lo mismo! Por eso advertía Jesús que es fácil ver paja en el ojo ajeno y no la viga que se lleva en el propio. Hagámonos el propósito de que al sentir la tentación de murmurar, cerrar la boca, ver a nuestro interior y en justicia decidir qué actitud debemos nosotros mismos cambiar, qué debemos dejar de hacer o que debemos comenzar a hacer.

4. Ser Portadores de Ayuda y Generadores de Cambio. Es fácil criticar lo que no nos gusta. Pero eso rara vez sirve de algo. A lo largo de este año, hagámonos el firme propósito de que cada vez que algo nos parezca malo, pensemos cómo ayudar para corregirlo o cambiarlo y actuemos en consecuencia. Si nada podemos hacer, mejor no estorbemos. Igualmente, seamos solícitos para ayudar a todo aquél que lo necesita.

5. Dejar de Ofendernos por Todo y de Pelear contra Todos. Jesús declaró bienaventurados a los mansos, porque heredarán la tierra. La mansedumbre es una virtud que nos ayuda a dejar de lado la violencia. Cuántas personas se ofenden por la forma en que los saluda el empleado de una tienda. Cuántos más se indignan porque el mesero no los vio al pasar frente a ellos. Cuántos estallan porque el conductor de adelante no va más de prisa. Cuántos se encolerizan porque su hija no guardó el cepillo y el espejo. Y en consecuencia agreden, gritan, insultan, ofenden, se vengan, toman represalias y lo peor, ¡se amargan la vida y se la amargan a los demás! “¡¿Y cómo no me voy a enojar?!” es su típica justificación. Pero esa actitud no es digna de un hijo de Dios. Este año hagámonos el propósito de evitar pleitos y riñas. Desarrollemos mejor la virtud de la mansedumbre. Además de vivir en paz con los demás, seremos bienaventurados y heredaremos la tierra que el Señor nos tiene prometida.

6. Desarrollar la Pulcritud. Esto a muchos les cuesta trabajo. Pero es necesario reconocer que no podemos comprender el concepto de un “alma limpia” si no somos capaces de vestir una camisa limpia. El desaliño no es virtud, es por el contrario, un vicio terrible. No hay que confundir no ser vanidosos con ser sucios y desaliñados. Ir despeinados, con la ropa sucia y arrugada no es propio de un hijo de Dios. Porque nuestro cuerpo es un templo vivo del Espíritu Santo. Y ese templo debe siempre ser digno, tanto en su interior como en su exterior.

7. Ser más Laboriosos. Sobre todo a los laicos, Dios nos ha confiado el orden de la creación. Debemos trabajar para hacer del mundo que Dios nos ha regalado, uno mejor. Debemos también trabajar para crecer como personas, en talento y dignidad. Para el hijo de Dios, es inaceptable el trabajo a medias, entregado tarde o mal hecho. El hijo de Dios debe poner su sello en todas sus obras. Este año propongámonos hacer nuestro trabajo con pasión y calidad, recordando siempre cuando Dios puso en manos de Adán el Paraíso que había creado.

8. Ser Limpios de Corazón. Jesús prometió que los limpios de corazón verán a Dios. Sin embargo, los programas de TV cada vez más vulgares, las conversaciones con amigos y compañeros de trabajo cargados de palabras soeces, los chistes en doble sentido son fuertes barreras para mantener limpio el corazón. Este año que comienza, comprometámonos a mantener una diversión sana, conversaciones en la línea del respeto y un humor blanco que siempre divierte sin ofender ni contrariar a nadie más.

9. Dar Más Tiempo a Nuestra Familia. Bien que lo sabemos. Pero bien que fingimos excusas para no cumplirlo. Necesitamos trabajar mil horas extras para pagar más horas de guardería y más maestros privados y más cursos de qué se yo para que nuestros hijos estén en un lugar seguro para poder trabajar más para tener más dinero para pagar más guarderías, maestros privados y cursos mientras trabajamos más… El ridículo torbellino que termina por destruir las familias mientras alguien escala peldaños y amasa fortunas. Basta ya. Este año fijemos bien nuestras prioridades: Dios, familia y trabajo. En ese orden. El resto, Dios nos lo dará por añadidura.

10. Disfrutar más la Vida que Dios nos Da. Ya basta de quejarnos de todo. Es suficiente de encontrarle peros a todo. Es hora de dejar de encontrarle a todo su lado malo. Acepta por el contrario con gozo todo lo que Dios te da, agradécelo y alaba al Señor por su bondad.
Encuentra la mano de Dios en todo lo que tienes. Mira a cuántos más les hace falta. Alaba a Dios por cada mañana, por la frescura del agua que corre en la ducha, por el desayuno que te da energía, por el sol que te calienta. Alábalo por la taza de café que te devuelve el buen ánimo, por la galleta dulce que lo acompaña, por quien te hace compañía mientras la bebes. Disfruta al “perder el tiempo” con tus hijos, pues son una de las mayores bendiciones que Dios te ha dado. Disfruta tus ratos de enfermedad, pues te dan tiempo para leer aquél libro pendiente y hasta para acercarte más a Dios. Que este sea uno de nuestros propósitos más firmes para este año. Pues así viviremos en paz, llenos de gozo y siendo infinitamente agradecidos a nuestro Dios.

11. Bajar de Peso. ¿Y por qué no? Este casi siempre es un propósito de Año Nuevo de casi todas las personas adultas. Y curiosamente, es el propósito menos cumplido. Sin embargo, para los hijos de Dios resulta importante porque bajar de peso va más allá que una cuestión de vanidad corporal. El exceso de peso en gran parte se debe al pecado capital de la gula. Y bajo esa óptica es que los cristianos debemos afrontar esta situación. Los pecados capitales se llaman así porque de ellos se desprenden muchos más hasta poner fuertemente en riesgo la integridad de la persona. Quien come demás, desarrolla usualmente otro pecado: la pereza, manifestada en la falta de ejercicio. El exceso al comer suele acompañarse en excesos al beber. Y tras las comidas, al fumar. La cadena puede no tener fin y los riesgos para la salud corporal e innegablemente para la salud del espíritu son muchos. Hagámonos pues el propósito para este año, de declara la guerra a la gula que nos ha esclavizado. Dejar atrás este pecado y mejorar la salud del cuerpo que Dios nos ha dado.

12. Ser Portadores de la Bendición de Dios. Las personas que necesitan de la bendición de Dios no precisan de un momento de éxtasis en que Jesús o la Virgen se les manifiesten y con su mano en la frente los bendigan. Necesitan más bien de cariño, de alguien que los escuche, de alguien que los ayude, de alguien que les dé trabajo, de alguien que les dé pan. Siendo hijos de Dios, hagámonos el propósito este año de ser portadores de las bendiciones de Dios para los demás: con nuestro tiempo, con nuestra ayuda, con nuestras manos, con nuestros labios y con nuestros bienes materiales.

Deseo que esta lista te ayude a definir tus propósitos para el año que comienza. Que Dios te bendiga y sostenga con su mano providente, bendiga todos tus sueños y te ayude a alcanzar cada una de tus metas.

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Fiesta de la Sagrada Familia

30 de Diciembre: Fiesta de la Sagrada Familia : “Estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios”

Un matrimonio de profesionales jóvenes, con dos hijos pequeños, fue asaltado un día por un familiar cercano con una pregunta que nunca se habían esperado: –¿Estarían ustedes dispuestos a prestarle el carro nuevo a la empleada del servicio durante todo un día? Ellos, sin entender para dónde iba el interrogatorio, respondieron casi al tiempo y sin dudar ni un momento: “Ni de riesgos. ¡Cómo se le ocurre! ¡No faltaba más!” El familiar, dejando escapar una sonrisa de satisfacción al ver cómo habían caído redonditos, les dijo: “Y, entonces, ¿cómo es que dejan todo el día a sus dos hijos en manos de la misma empleada del servicio?”

No se trata de juzgar la forma de ejercer la paternidad o la maternidad en los tiempos modernos. Ni soy yo el más indicado para decir qué está bien y qué está mal en la educación de los hijos, puesto que no los tengo; pero cuando escuché esta historia me conmoví interiormente y pensé mucho en la forma como se van levantando actualmente los hijos de matrimonios conocidos.

La familia es el núcleo primordial en el que crecemos y nos vamos desarrollando como personas. Lo que aprendemos en la casa nos estructura interiormente para afrontar los retos que nos plantea la vida. Lo que no se aprende en el seno del hogar es muy difícil que luego se adquiera en el camino de la vida. Los primeros años de nuestro desarrollo son fundamentales y tal vez a veces lo olvidamos.

Es muy poco lo que los Evangelistas nos cuentan sobre la vida familiar de Jesús, José y María; sin embrago, por lo poco que se sabe, ellos tres constituyeron un hogar lleno de amor y cariño en el que se fue formando el corazón del niño Jesús. Y, a juzgar por los resultados, ciertamente, tenemos que reconocer que debió ser una vida familiar que le permitió al Niño crecer hasta la plenitud de sus capacidades: “Y el niño crecía y se hacía más fuerte, estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios”.

Que nuestros niños crezcan también fuertes y llenos de sabiduría, gozando del favor de Dios, de tal manera que no tengan que rezar a Dios con las palabras que leí alguna vez en una revista:

“Señor, tu que eres bueno y proteges a todos los niños de la tierra,

quiero pedirte un gran favor: transfórmame en un televisor.

Para que mis padres me cuiden como lo cuidan a él,

para que me miren con el mismo interés

con que mi mamá mira su telenovela preferida o papá el noticiero.

Quiero hablar como algunos animadores que cuando lo hacen,

toda la familia calla para escucharlos con atención y sin interrumpirlos.

Quiero sentir sobre mí la preocupación que tienen mis padres

cuando el televisor se rompe y rápidamente llaman al técnico.

Quiero ser televisor para ser el mejor amigo de mis padres y su héroe favorito.

Señor, por favor, déjame ser televisor aunque sea por un día”.

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*

* Sacerdote jesuita, Decano académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá

Blog católico de oraciones y reflexiones pastorales sobre la liturgia dominical. Para compartir y difundir el material brindado. Crremos que Dios regala Amor y Liberación gratuita e incondicionalmente.

La inspiración de Juan XXIII…

50º aniversario de la convocatoria del Concilio Vaticano II (25-12-1961)

Fue el 25 de enero del año 1959, cuando Juan XXIII –sólo llevaba tres meses ocupando la Silla de Pedro- al finalizar las oraciones del Octavario por la unidad de los cristianos, en el día de la conversión del apóstol san Pablo, comunicaba por sorpresa a los allí presentes la convocatoria de un concilio ecuménico para toda la Iglesia católica. Convocatoria que el propio Papa hizo efectiva a los dos años, el día de Navidad de 1961, mediante la Bula Papal Humanae salutis (25-12-1961).Con ella se ponía así en marcha un nuevo Concilio cuando oficialmente no se había aún clausurado el Vaticano I. En estas Navidades recordamos y celebramos la santa locura del que decían ser un Papa de transición. De la Bula seleccionamos una serie de párrafos más salientes.

La Bula Humanae Salutis de Juan XXIII (25 diciembre 1961)

Convocar un Concilio Ecuménico no es una tarea sencilla. Exige una serie de formalidades legales para su validez. Pero además, lleva consigo una solemne proclamación dirigida a toda la cristiandad. Ese día nace el Salvador, pero también nacía una ilusión para todos aquellos deseaban aire fresco en la Iglesia tras el difícil pontificado de Pío XII.

Este es el título de la Bula: “Constitución Apostólica Humanae salutis de nuestro santísimo Señor, Juan por la divina providencia Papa XXIII, por la que se convoca el Concilio Vaticano II”. Consta de 24 párrafos numerados, en los que se expresan los motivos de esta convocatoria, los objetivos del Concilio y algunos de los medios para llevarlos a cabo.

El Papa inicia el texto de la Bula con un reconocimiento de que Dios es el Señor de la historia. Y prosigue:

“La Iglesia asiste en nuestros días a una grave crisis de la humanidad, que traerá consigo profundas mutaciones. Un orden nuevo se está gestando, y la Iglesia tiene ante sí misiones inmensas, como en las épocas más trágicas de la historia. Porque lo que se exige hoy de la Iglesia es que infunda en las venas de la humanidad actual la virtud perenne, vital y divina del Evangelio. La humanidad alardea de sus recientes conquistas en el campo científico y técnico, pero sufre también las consecuencias de un orden temporal que algunos han querido organizar prescindiendo de Dios. Por esto, el progreso espiritual del hombre contemporáneo no ha seguido los pasos del progreso material. De aquí surgen la indiferencia por los bienes inmortales, el afán desordenado por los placeres de la tierra, que el progreso técnico pone con tanta facilidad al alcance de todos, y, por último, un hecho completamente nuevo y desconcertante, cual es la existencia de un ateísmo militante, que ha invadido ya a muchos pueblos”.

Para seguir Leyendo el Extacto clic aquí

Para acceso al texto completo de la Humanae Salutis 

Cristo nace, Cristo muere…

Iglesia Nigeria atacada. Coches bombaCuántos cristianos más tendrán que morir…

Los católicos de Nigeria han sido en los últimos años un objetivo preferente del terrorismo islamista. La pasividad, cuando no la complicidad de una parte de las autoridades nigerianas, ha abonado el camino a esta persecución religiosa criminal y cobarde. En plena celebración de la Navidad, cinco atentados contra iglesias católicas en el país causaron decenas de muertos y heridos. Es de justicia subrayar la insuficiente respuesta internacional ante la creciente indefensión de una comunidad que es atacada sólo por una fe que propaga el amor y la solidaridad.

Mensaje universal de reconciliación y paz
Benedicto XVI invitó al mundo, en su tradicional discurso Urbi et orbi navideño, a elevar su mirada al niño de Belén, enviado por el Padre para salvarnos del «gran mal» que aqueja al hombre: el orgullo de ocupar el puesto de Dios decidiendo «qué es lo bueno y qué es lo malo». Siria, Tierra Santa, el Cuerno de África, Irak y Afganistán fueron los lugares citados por el Santo Padre en los que, para alcanzar la reconciliación y la paz, son más necesarios los esfuerzos de la comunidad internacional.
Fuente: La Razón.es

SAN JUAN, APÓSTOL Y EVANGELISTA (Fiesta)

Evangelio : 27 de Diciembre de 2011

 SAN JUAN, APÓSTOL Y EVANGELISTA (Fiesta)

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 1-8

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto la cabeza de Jesús; éste no estaba caído con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.

Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.

Fuente: Camino Misionero

Compartiendo la Palabra

Por Rosa Ruiz. Misionera Claretiana

“Eso que hemos visto y oído, os lo anunciamos”, dice Juan en su primera carta… Juan, apóstol y evangelista; discípulo querido del Maestro (como nos recuerda el evangelio de hoy), hombre con una sensibilidad y delicadeza poco común por lo que conocemos de sus escritos y de la comunidad que él animaba. Es Juan, el hijo de Zebedeo, hermano de Santiago, testigos en Getsemaní y en la transfiguración junto a Pedro, y el único que permaneció con María ante la cruz. Un apasionado de la encarnación, del misterio que celebramos en Navidad (a su Evangelio debemos que más tarde san Ireneo hablara de “encarnación”, pues es Juan quien dice que “el Verbo se hizo carne” –sarx- y no sólo “hombre” –anthropos-).

Quizá si releemos con calma las lecturas de hoy, podamos encontrar un hilo conductor de fondo que explica todo esto: el amor. El amor que responde inmediatamente, el amor que conoce la alegría completa, el amor que anuncia con la vida lo que ve y lo que vive, el amor que corre hacia el sepulcro porque sabe ver Luz en la noche y resurrección donde otros sólo ven un sepulcro vacío. El amor que siempre cree porque no podemos desconfiar de quien amamos. No es casualidad que la tradición haya pintado a Juan reclinado en el pecho de Jesús: esa es la postura que narra el evangelista en la última cena, pero también es la postura de dos personas que se quieren profundamente… más que amistad, más que puro gusto… Un amor que va más allá pero que se expresa en el “más acá”, en la verdad de nuestro cuerpo y nuestra carne.

Así lo vivió, al parecer, el santo de hoy y nuestro Señor Jesucristo.

Todos los seguidores de Jesús tenemos –o querríamos tener- algo de Juan… Gustemos de ello, agradezcamos el don de poder vivirlo –al menos de vez en cuando- y pidamos al Niño, al Dios de la carne y de la historia, que aumente nuestra fe, nuestro amor y nuestra esperanza. ¡No por nuestros méritos!… sino porque en vivir unidos a Él está la fuente de nuestra vida. Para celebrarlo, os regalo dos canciones preciosas: Enamoraos de Él y Sólo por tu amor.

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Benedicto XVI bendición Urbi et Orbi

 

Paz en el mundo árabe fue la petición principal del Papa Benedicto XVI en la tradicional bendición Urbi et Orbi. Miles de peregrinos llegaron a la Plaza de San Pedro para asistir a la ceremonia que celebra la Navidad.

Roma amaneció con bajas temperaturas, pero el sol iluminó la Plaza de San Pedro. Como es costumbre, el Papa Benedicto XVI repasó la actualidad internacional y pidió por la paz. La bendición Urbi et Orbi, de la ciudad al mundo, esta Navidad estuvo enfocada en la primavera árabe y los miles de muertos que dejan los conflictos en distintos países de medio Oriente.

“Que el Príncipe de la Paz conceda la paz y la estabilidad en esa tierra donde quiso venir al mundo, y que favorezca la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos. Que ponga fin a la violencia en Siria, donde tanta sangre ha sido derramada”, fueron algunas de las palabras del Santo Padre.

Entre sus peticiones también tuvo presente la hambruna que sufren los habitantes del cuerno de África. Pidió que la comunidad internacional no falle a la hora de solidarizar con ellos. Miles de peregrinos, entre ellos un grupo de chilenos, recibieron la bendición del Papa.

Benedicto XVI también pidió no olvidar a quienes pasan esta fiesta en lejos de sus hogares y a los que sufren. Llamó a la humanidad a ver más allá del brillo comercial de esta fecha para descubrir el verdadero sentido de la celebración recordando el humilde nacimiento de Jesús.

Fuente: 13TV

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