Fiesta de la Sagrada Familia

30 de Diciembre: Fiesta de la Sagrada Familia : “Estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios”

Un matrimonio de profesionales jóvenes, con dos hijos pequeños, fue asaltado un día por un familiar cercano con una pregunta que nunca se habían esperado: –¿Estarían ustedes dispuestos a prestarle el carro nuevo a la empleada del servicio durante todo un día? Ellos, sin entender para dónde iba el interrogatorio, respondieron casi al tiempo y sin dudar ni un momento: “Ni de riesgos. ¡Cómo se le ocurre! ¡No faltaba más!” El familiar, dejando escapar una sonrisa de satisfacción al ver cómo habían caído redonditos, les dijo: “Y, entonces, ¿cómo es que dejan todo el día a sus dos hijos en manos de la misma empleada del servicio?”

No se trata de juzgar la forma de ejercer la paternidad o la maternidad en los tiempos modernos. Ni soy yo el más indicado para decir qué está bien y qué está mal en la educación de los hijos, puesto que no los tengo; pero cuando escuché esta historia me conmoví interiormente y pensé mucho en la forma como se van levantando actualmente los hijos de matrimonios conocidos.

La familia es el núcleo primordial en el que crecemos y nos vamos desarrollando como personas. Lo que aprendemos en la casa nos estructura interiormente para afrontar los retos que nos plantea la vida. Lo que no se aprende en el seno del hogar es muy difícil que luego se adquiera en el camino de la vida. Los primeros años de nuestro desarrollo son fundamentales y tal vez a veces lo olvidamos.

Es muy poco lo que los Evangelistas nos cuentan sobre la vida familiar de Jesús, José y María; sin embrago, por lo poco que se sabe, ellos tres constituyeron un hogar lleno de amor y cariño en el que se fue formando el corazón del niño Jesús. Y, a juzgar por los resultados, ciertamente, tenemos que reconocer que debió ser una vida familiar que le permitió al Niño crecer hasta la plenitud de sus capacidades: “Y el niño crecía y se hacía más fuerte, estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios”.

Que nuestros niños crezcan también fuertes y llenos de sabiduría, gozando del favor de Dios, de tal manera que no tengan que rezar a Dios con las palabras que leí alguna vez en una revista:

“Señor, tu que eres bueno y proteges a todos los niños de la tierra,

quiero pedirte un gran favor: transfórmame en un televisor.

Para que mis padres me cuiden como lo cuidan a él,

para que me miren con el mismo interés

con que mi mamá mira su telenovela preferida o papá el noticiero.

Quiero hablar como algunos animadores que cuando lo hacen,

toda la familia calla para escucharlos con atención y sin interrumpirlos.

Quiero sentir sobre mí la preocupación que tienen mis padres

cuando el televisor se rompe y rápidamente llaman al técnico.

Quiero ser televisor para ser el mejor amigo de mis padres y su héroe favorito.

Señor, por favor, déjame ser televisor aunque sea por un día”.

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*

* Sacerdote jesuita, Decano académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá

Blog católico de oraciones y reflexiones pastorales sobre la liturgia dominical. Para compartir y difundir el material brindado. Crremos que Dios regala Amor y Liberación gratuita e incondicionalmente.

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Una respuesta

  1. Encuentro el texto acertado para algunos casos, pero debemos recordar que hoy en día el dinero no alcanza para que la madre se de el lujo de quedarse en casa como en años anteriores. Aunque ambos padres trabajen igual se puede tener una bonita familia, en este caso el tiempo dedicado se mide en calidad, no en cantidad. Soy profesora trabajé 38 años y durante ese tiempo me tocó concer todos los tipos de familia. Se podría decir que cada familia es un caso particular, las recetas no sirven aquí. Si la meta principal es formar un hogar, con todo lo que ello implica, mirando siempre a María, con ella de la mano, estará el hogar protegido.
    Personalmente, forme una hermosa familia, con un hombre maravilloso, ambos trabajamos codo a codo, él ya está junto al Señor, tengo dos hijos profesionales, ninguno de ellos está traumado porque sus padres trabajaron tanto para poder educarlos, todo lo contrario, sólo hay palabras de gratitud para con nosotros.

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