Liberarse de emociones negativas. Ejercicio

Ejercicio para liberarse de emociones negativas

Señor, tu que miras todo lo que se agita en mi interior guiame con tu Santo Espiritu para hacer con animo sereno y eficaz el siguiente ejercicio de oracion.

1) En un lugar tranquilo y de oracion, elevando tu pensamiento hacia Dios, inhala profundamente, llevando el aire a tu abdomen bajo y exalta como si estuviras dejando salir todos tus problemas y preocupaciones del dia, junto a todos los sentimientos confusos y negativos. Empieza a respirar lentamente, llevando el aire a la parte superior del pecho.

2) Imagina a Jesus, que esta delante de ti sosteniendo abierta una gran bolsa mientras te anima a que arroges dentro de ellas todas las emociones negativas que venian oprimiendo tu corazon. Puedes verlas como carteles con sus nombres: amargura, frustracion, etc

3) Contempla como Jesus carga esa pesada bolsa cargada de emociones toxicas y navegando mar adentro los arroja en las profundidades que las han de disolver. Pidele que el efecto espiritual de las aguas de tu bautismo limpien tu alma.

4) A medida que continuar inhalando y llevando el aire a la parte superior del pecho, gusta la experiencia de sentirte aliviado.

5) Serenamente continua abriendo mas y mas tu espiritu a Jesus perminiendo que el deseo de perdonar sea como una luz brillante que procede de su Sagrado Corazón que va creciendo en intensidad y que fluye hacia tu interior, colmandote de su luz.

6) Escucha a Jesus que te habla y que de dice “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andara en tiniemblas sino que tendra la luz de la vida” (J 8, 22). El pronuncia esas palabras para ti mientras te anima a seguirlo, viviedo desde la clave de un nuevo nivel de perdon.

7) Continua con este ejercicio de contemplacion hasta que sientas que el Espiritu Santo te va concediendo estar en paz contigo mismo y con las personas cuyos rostros han acudido a tu memoria mientras orabas.

Te doy gracias amado Dios por lo que tu gracia haya hecho en mi a lo largo de este ejercicio, por lo que continuara haciendo en los proximos dias y mientras estoy durmiendo. Amen

Extraido de “Sanacion de heridas” P. Jamu

Fuente y link de hoy Taller de oracion Juan Pablo II

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IV Jornada de Intercesión por la Paz en Tierra Santa

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Dios me llama… y ya está

Dios me llama… y ya está
Me voy porque el Señor me ha llamado.

Poderlo dejar todo es gratis, no se trata ni de sacrificio ni de esfuerzos

Autor: Ignacio María Rubio, LC | Fuente: http://www.buenas-noticias.org

«Me voy porque el Señor me ha llamado. Poderlo dejar todo es gratis, no se trata ni de sacrificio ni de esfuerzos»

No estamos hablando de un profeta del Antiguo Testamento… ni de un eremita, ni de un monje medieval enclaustrado en su convento de clausura. Ni siquiera estamos hablando de un chaval o un joven que quiere hacer grandes cosas por los demás. Es una abuela, tiene 70 años y enviudó hace tres. Pero tiene el alma llena de amor y un espíritu joven.

No es que se dedique a dar catequesis o que apoye en labores de pastoral o asistencia social… Se ha ido de misiones. Y está “al otro lado del charco”: no habla inglés, sufre lumbago y le duelen las rodillas… Esta proeza de mujer se llama Lolín Toribio, y pertenece al Camino Neocatecumenal desde hace cuarenta años. Su única ilusión es responder a lo que Dios le pide y por eso lo ha dejado todo para convertirse en una intrépida misionera en los Estados Unidos. Ella lo explica con pocas palabras y muy directas: «El Espíritu Santo sopla donde quiere y hace lo que quiere. A mi me lleva a Estados Unidos y ya está». Con Dios no hay que complicarse la vida. Hay que hacer caso… “y ya está”.

En vida de su esposo habían querido ofrecerse como misioneros en alguna ocasión. Ahora que ha quedado viuda, ha visto que Dios le pedía volver a ofrecerle su respuesta generosa. Y para allá se ha ido:

«¿Donde voy yo con 70 años, el lumbago y las rodillas que me duelen? La edad no me la quita nadie, pero tengo una experiencia. Cuando esté ahí, será Jesucristo quien vivirá en mi», afirmaba con ilusión la misionera. No sólo es consciente de que Dios la llama, sino que tiene un tesoro que repartir a tantas personas necesitadas de Él: es la experiencia del apóstol Pablo, si Cristo vive en mí, vive en mí para los demás. Después de haber experimentado a Dios en su vida no puede quedarse encerrada. Le desborda el corazón y tiene que “contagiarlo” a los demás. Como nos lo dice ella misma: «era una persona alejada de la Iglesia hasta que recibí la Buena Noticia del Evangelio: que Jesucristo había muerto y resucitado por mis pecados. Y como yo, hay mucha gente que necesita escuchar ese mensaje».

«Me voy porque el Señor me ha llamado. Poderlo dejar todo es gratis, no se trata ni de sacrificio ni de esfuerzos».

Tela marinera. En plena crisis económica y de valores, todos luchamos por conservar lo que tenemos, no perder nada (o nada más…), conseguir beneficios a como dé lugar… a no quedarnos atrás. “Poder dejarlo todo es gratis”… y la libertad de espíritu no tiene precio. Dios vale todo lo que podamos dejar y mucho más. Y el poder transmitir su experiencia y llevarlo a los demás, que es el reto de Lolín, vale todos los sacrificios y esfuerzos… porque “no se trata de eso” quedarse en los sacrificios, en los esfuerzos. Eso no tiene sentido: lo importante es el motivo por el que lo hacemos todo: Dios me llama […] y ya está”.

Testigos. IV Domingo TO. (B)


Por Angel Moreno
IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO “B” (Dt 18, 15-20; Sal 94; 1Co 7, 32-35; Mc 1, 21-28)


Por las lecturas que hoy se nos proponen para meditar, se puede comprender cómo los textos del Antiguo Testamento se iluminan desde el Nuevo, y la promesa que Dios hace a Moisés de suscitar un profeta para que hable al pueblo se realiza plenamente en la persona de Jesús.

Si el profeta que se le anuncia a Moisés hablará de lo que Dios le revele, Jesús no dirá nada por su propia cuenta, sino que nos comunicará lo que ha escuchado a su Padre.

Si hay que escuchar y obedecer la enseñanza de los verdaderos profetas, según el texto del Deuteronomio, ¡cuánto más habrá que acoger y llevar a la práctica la predicación de Jesús, Maestro que habla con autoridad, según reconocen sus contemporáneos!

Uno de los secretos para que se reciba un discurso, se encierra en la autoridad del que lo pronuncia. No se puede predicar de oídas, ni inventarse la doctrina. La propuesta que hace un auténtico maestro debe ir avalada por la coherencia. En el libro del Deuteronomio se afirma que Dios mismo pondrá las palabras en la boca del profeta. Jesús dirá de sí mismo que Él habla de lo que ha oído a su Padre.

¡Tantas veces nuestros parlamentos son vacíos! No tocan el corazón porque tampoco salen las palabras de las entrañas, sino que quizá son aprendidas y estudiadas, y aun siendo noble el trabajo de preparar el discurso, hoy se necesitan más testigos que maestros, y estos en cuanto testigos, según decía Pablo VI.

En esta perspectiva, San Pablo, desde la coherencia de su opción de vida, aconseja dedicarse enteramente a Dios, con opción célibe, aunque él sabe que no todos pueden con ello. “Os digo todo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor, sin preocupaciones”.

El salmista nos dicta la mejor actitud posible: “Ojalá escuhéis hoy la voz del Señor y no endurezcáis el corazón”.

Hoy se nos invita a acudir donde se nos expliquen las Escrituras, a tener el lugar de pertenencia comunitaria para la formación de nuestra fe y sostenimiento de nuestra fidelidad. Jesús acudía los sábados a la sinagoga.

Hoy nos podemos examinar de la coherencia que se da entre nuestra forma de hablar y de vivir.

Hoy se nos invita a ser testigos del Señor, al igual que Él lo es de su Padre.

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“Compartiendo la Palabra”

   por Jose Antonio Pagola

¿Cuándo llega la contemplación? .

¿Cuándo llega la contemplación? . Oración centrante.

Les comparto esta interesante entrevista con el Padre Thomas Keating, que nos introduce en la contemplación y la oración centrante.

¿Cuándo llega la contemplación?

Llega secretamente, o a veces abiertamente; eso depende de la gracia de Dios y del plan que Él tenga para nosotros. Lo primero que Dios hace en nuestro “cuarto interior” es confirmar nuestra bondad básica como imagen de Dios, tal como dicen las Escrituras; y entonces, Él empieza a sanar las heridas emocionales de toda nuestra vida. Los desechos emocionales no digeridos son evacuados durante el período de oración al experimentar los pensamientos que habíamos reprimido durante la infancia, porque nos resultaba doloroso encararlos. Todo lo que se necesita es volver a sentir el problema y dejarlo pasar sin intentar deshacerse de él, sino reconociéndolo, y dejar que la experiencia sea procesada.
¿Diríamos entonces que con la disciplina diaria y la apertura interior a esa presencia divina podríamos llegar a la contemplación donde reside el yo verdadero, uno con Dios?
Sí, pero no permanentemente, porque aún experimentamos las vicisitudes de la vida; pero nuestra actitud hacia esas vicisitudes cambia, y dejan de causar sufrimiento para convertirse en dolor. Y el dolor es algo que uno puede controlar. El sufrimiento es demasiado íntimo para controlarlo, a menos que uno haya llegado a un nivel más profundo de comunicación con Dios, y de que uno sea capaz de reposar incluso en medio de grandes tragedias, desastres o sufrimientos.
Usted ha dicho que toda palabra, o pensamiento que tenemos o que expresamos, afecta al mundo entero.
¿Podría explicar esto?
Eso es lo que dicen los físicos. Se trata de energía.
¿Y qué sucede cuando la energía que prima es negativa?
Daña al universo. La acumulación de energía negativa es lo que probablemente conduce a la violencia, a las guerras y al odio.
Padre Keating, ¿qué es la sabiduría para usted?
La sabiduría es saber a través de la experiencia; su cumbre es conocer, saber, convirtiéndonos en el Otro.

El Otro, ¿es Dios?

Significa Dios. No en el sentido literal de ser Dios, sino en el de participar de la Sabiduría de Dios, que consiste en la visión que Él tiene de la realidad. Pienso que hemos llegado a un momento en que Dios, en un acto de infinita misericordia, nos está ayudando a encontrar más recursos para alcanzar paz y ser capaces de ayudar a la gente a sobrellevar sus tragedias.
¿Qué lugar tiene el pecado en todo esto?
El pecado personal es optar por nuestro proyecto de felicidad basado en necesidades instintivas, como la seguridad, el poder, el afecto y la estima, y dispuesto a pisotear los derechos y las necesidades de los demás –y hasta nuestro propio bien verdadero– con tal de conseguir lo que queremos, o de escapar de lo que no queremos. De este modo, y a causa de la fragilidad de la condición humana y a la influencia de todo lo que ha sido reprimido en el inconsciente, el grado de responsabilidad o de libertad es mínimo en algunas personas, debido al daño que recibieron en su primera infancia, daño cuyo verdadero alcance sólo Dios puede juzgarlo.
Y el pecado colectivo que vemos, lo integran personas más o menos involucradas en el pecado personal.
Pero sólo Dios puede juzgar… Eso es importante, no debemos de olvidarlo jamás.
Es por eso que no podemos juzgar a los demás, porque no conocemos su historia personal, y el daño que puedan haber recibido en la fase inicial de su vida. Por ejemplo, hay personas que se han visto completamente desprovistas de afecto debido a la ausencia de sus padres, familias rotas por completo.
Y estas personas no son capaces de manifestar sensibilidad, o de llevar vidas sociales normales. No experimentan una reacción emocional ante la violencia contra otros. Si conociéramos su historia, sabríamos por qué.
Usted tiene 80 años, posee una vitalidad increíble, y está profundamente implicado en el diálogo interreligioso. Admirable.
Sí, ando en muchas cosas, que en realidad son una sola. Además del diálogo interreligioso, estoy implicado en el diálogo intermonástico con el budismo, el hinduismo. Sigo el desarrollo de nuevos recursos y evalúo nuevos programas para responder a nuevas necesidades.
Pero el trabajo principal sigue siendo propagar la Oración Centrante, por eso viajo tanto. Espero dar conferencias algún día sobre sanación holística, porque la profesión médica está empezando a reconocer la necesidad de la dimensión espiritual de la oración, una vez más. Los médicos reconocen que la gente puede curarse mediante la meditación y la oración, y no sólo mediante compuestos químicos.
Es la “terapia divina” que todos buscamos.
Sí, terapia divina, porque no es sólo una relación, una amistad con Dios que nos transforma para bien; es una relación médica también. La oración contemplativa es en verdad la sanación del cuerpo, de la mente y del espíritu. Ken Wilber y Thomas Keating.
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Articulo sobre la Oración Centrante
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Silencio y Palabra: camino de evangelización. Benedicto XVI

Mensaje del papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

CIUDAD DEL VATICANO, martes 24 enero 2012 (ZENIT.org).- “Silencio y Palabra: camino de evangelización” es el tema elegido por Benedicto XVI para la 46 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año se celebrará el domingo 20 de mayo. El papa hace público su mensaje en el día en que se conmemora a san Francisco de Sales, patrono de los periodistas. Ofrecemos a los lectores el texto completo del mensaje.
*****Queridos hermanos y hermanas
Al acercarse la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales de 2012, deseo compartir con vosotros algunas reflexiones sobre un aspecto del proceso humano de la comunicación que, siendo muy importante, a veces se olvida y hoy es particularmente necesario recordar. Se trata de la relación entre el silencio y la palabra: dos momentos de la comunicación que deben equilibrarse, alternarse e integrarse para obtener un auténtico diálogo y una profunda cercanía entre las personas. Cuando palabra y silencio se excluyen mutuamente, la comunicación se deteriora, ya sea porque provoca un cierto aturdimiento o porque, por el contrario, crea un clima de frialdad; sin embargo, cuando se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y significado.El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido. En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; y a nosotros no permanecer aferrados sólo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderación. Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible una relación humana más plena. En el silencio, por ejemplo, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación entre los que se aman: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa. Del silencio, por tanto, brota una comunicación más exigente todavía, que evoca la sensibilidad y la capacidad de escucha que a menudo desvela la medida y la naturaleza de las relaciones.

Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un auténtico conocimiento compartido. Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de “ecosistema” que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonidos.

Gran parte de la dinámica actual de la comunicación está orientada por preguntas en busca de respuestas. Los motores de búsqueda y las redes sociales son el punto de partida en la comunicación para muchas personas que buscan consejos, sugerencias, informaciones y respuestas. En nuestros días, la Red se está transformando cada vez más en el lugar de las preguntas y de las respuestas; más aún, a menudo el hombre contemporáneo es bombardeado por respuestas a interrogantes que nunca se ha planteado, y a necesidades que no siente. El silencio es precioso para favorecer el necesario discernimiento entre los numerosos estímulos y respuestas que recibimos, para reconocer e identificar asimismo las preguntas verdaderamente importantes. Sin embargo, en el complejo y variado mundo de la comunicación emerge la preocupación de muchos hacia las preguntas últimas de la existencia humana: ¿quién soy yo?, ¿qué puedo saber?, ¿qué debo hacer?, ¿qué puedo esperar? Es importante acoger a las personas que se formulan estas preguntas, abriendo la posibilidad de un diálogo profundo, hecho de palabras, de intercambio, pero también de una invitación a la reflexión y al silencio que, a veces, puede ser más elocuente que una respuesta apresurada y que permite a quien se interroga entrar en lo más recóndito de sí mismo y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el corazón humano.

En realidad, este incesante flujo de preguntas manifiesta la inquietud del ser humano siempre en búsqueda de verdades, pequeñas o grandes, que den sentido y esperanza a la existencia. El hombre no puede quedar satisfecho con un sencillo y tolerante intercambio de opiniones escépticas y de experiencias de vida: todos buscamos la verdad y compartimos este profundo anhelo, sobre todo en nuestro tiempo en el que “cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2011).

Hay que considerar con interés los diversos sitios, aplicaciones y redes sociales que pueden ayudar al hombre de hoy a vivir momentos de reflexión y de auténtica interrogación, pero también a encontrar espacios de silencio, ocasiones de oración, meditación y de compartir la Palabra de Dios. En la esencialidad de breves mensajes, a menudo no más extensos que un versículo bíblico, se pueden formular pensamientos profundos, si cada uno no descuida el cultivo de su propia interioridad. No sorprende que en las distintas tradiciones religiosas, la soledad y el silencio sean espacios privilegiados para ayudar a las personas a reencontrarse consigo mismas y con la Verdad que da sentido a todas las cosas. El Dios de la revelación bíblica habla también sin palabras: “Como pone de manifiesto la cruz de Cristo, Dios habla por medio de su silencio. El silencio de Dios, la experiencia de la lejanía del Omnipotente y Padre, es una etapa decisiva en el camino terreno del Hijo de Dios, Palabra encarnada… El silencio de Dios prolonga sus palabras precedentes. En esos momentos de oscuridad, habla en el misterio de su silencio” (Exhort. ap. Verbum Domini, 21). En el silencio de la cruz habla la elocuencia del amor de Dios vivido hasta el don supremo. Después de la muerte de Cristo, la tierra permanece en silencio y en el Sábado Santo, cuando “el Rey está durmiendo y el Dios hecho hombre despierta a los que dormían desde hace siglos” (cf. Oficio de Lecturas del Sábado Santo), resuena la voz de Dios colmada de amor por la humanidad.


Si Dios habla al hombre también en el silencio, el hombre igualmente descubre en el silencio la posibilidad de hablar con Dios y de Dios. “Necesitamos el silencio que se transforma en contemplación, que nos hace entrar en el silencio de Dios y así nos permite llegar al punto donde nace la Palabra, la Palabra redentora” (Homilía durante la misa con los miembros de la Comisión Teológica Internacional, 6 de octubre 2006). Al hablar de la grandeza de Dios, nuestro lenguaje resulta siempre inadecuado y así se abre el espacio para la contemplación silenciosa. De esta contemplación nace con toda su fuerza interior la urgencia de la misión, la necesidad imperiosa de “comunicar aquello que hemos visto y oído”, para que todos estemos en comunión con Dios (cf. 1 Jn 1,3). La contemplación silenciosa nos sumerge en la fuente del Amor, que nos conduce hacia nuestro prójimo, para sentir su dolor y ofrecer la luz de Cristo, su Mensaje de vida, su don de amor total que salva.
En la contemplación silenciosa emerge asimismo, todavía más fuerte, aquella Palabra eterna por medio de la cual se hizo el mundo, y se percibe aquel designio de salvación que Dios realiza a través de palabras y gestos en toda la historia de la humanidad. Como recuerda el Concilio Vaticano II, la Revelación divina se lleva a cabo con “hechos y palabras intrínsecamente conectados entre sí, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas” (Dei Verbum, 2). Y este plan de salvación culmina en la persona de Jesús de Nazaret, mediador y plenitud de toda la Revelación. Él nos hizo conocer el verdadero Rostro de Dios Padre y con su Cruz y Resurrección nos hizo pasar de la esclavitud del pecado y de la muerte a la libertad de los hijos de Dios. La pregunta fundamental sobre el sentido del hombre encuentra en el Misterio de Cristo la respuesta capaz de dar paz a la inquietud del corazón humano. Es de este Misterio de donde nace la misión de la Iglesia, y es este Misterio el que impulsa a los cristianos a ser mensajeros de esperanza y de salvación, testigos de aquel amor que promueve la dignidad del hombre y que construye la justicia y la paz.
Palabra y silencio. Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización: silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo. A María, cuyo silencio “escucha y hace florecer la Palabra” (Oración para el ágora de los jóvenes italianos en Loreto, 1-2 de septiembre 2007), confío toda la obra de evangelización que la Iglesia realiza a través de los medios de comunicación social.

Vaticano, 24 de enero 2012, Fiesta de San Francisco de Sales
Blog católico de oraciones y reflexiones pastorales sobre la liturgia dominical. Para compartir y difundir el material brindado. Crremos que Dios regala Amor y Liberación gratuita e incondicionalmente.

Orar con San Patricio. Oración de liberación

 San Patricio

 Link a su Vida 

Aportación para la oración

San Patricio es particularmente conocido como el iniciador de una vida de apostolado en Irlanda. Pero tal vez pocos se dieron cuenta cómo supo unir a su actividad apostólica a una intensa vida contemplativa que alcanzó el vértice de la mística. De hecho, éste fue el secreto de su santidad: la unión íntima y frecuente, profunda y sencilla con Cristo.

Siempre estamos muy ocupados, pero eso no debe impedirnos buscarnos momentos para la oración. Por poner un ejemplo, se decía de Juan Pablo II que dedicaba por lo menos 3 horas al día sólo a orar… y eso que ocupaciones las tenía y a tope. ¿Por qué? Porque se daba cuenta que el tiempo dedicado a Dios nunca es tiempo perdido.

¡Pero no sólo hay que dedicarle un tiempo específico a la oración! En medio de nuestras actividades, en medio del frenesí de una actividad delirante y al borde, muchas veces, de la desesperación, Patricio nos enseña que el que está enamorado de Dios siempre eleva el corazón a Él. Y aunque no le mencionemos expresamente en cada cosa que hagamos, siempre podemos ofrecerle el inicio de nuestro trabajo, de nuestra tarea, de nuestro estudio… y eso nos hace ya, de esa manera, convertirlos en oración.

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ESCUDO DE SAN PATRICIO

(oración exorcista)

Me envuelvo hoy día y ato a mi una fuerza poderosa, la invocación de la Trinidad, la fe en las Tres Personas, la confesión en la unidad de Creador del Universo.

Me envuelvo hoy día y ato a mi la fuerza del Cristo con su Bautismo, la fuerza de su crucifixión y entierro, la fuerza de su resurrección y ascensión, la fuerza de su regreso para el Juicio de Eternidad.

Me envuelvo hoy día y ato a mi la fuerza del amor de los querubines, la obediencia de los ángeles, el servicio de los arcángeles, la esperanza de la resurrección para el premio, las oraciones de los patriarcas, las profecías de los profetas, las predicaciones de los apóstoles,
la fe de los mártires, la inocencia de las santas vírgenes y las buenas obras de los confesores.

Me envuelvo hoy día y ato a mi el poder del Cielo, la luz del sol, el brillo de la luna, el resplandor del fuego, la velocidad del rayo, la rapidez del viento, la profundidad del mar, la firmeza de la tierra, la solidez de la roca.

Me envuelvo hoy día y ato a mi la fuerza de DIOS para orientarme, el poder de DIOS para sostenerme, la sabiduría de DIOS para guiarme, el ojo de DIOS para prevenirme, el oído de DIOS para escucharme, la palabra de DIOS para apoyarme, la mano de DIOS para defenderme, el camino de DIOS para recibir mis pasos, el escudo de DIOS para protegerme, los ejércitos de DIOS para darme seguridad
contra las trampas de los demonios
contra las tentaciones de los vicios
contra las inclinaciones de la naturaleza
contra todos aquellos que desean el mal de lejos y de cerca, estando yo solo o en la multitud.

Convoco hoy día a todas esas fuerzas poderosas, que están entre mi y esos males,
contra las encantaciones de los falsos profetas,
contra las leyes negras del paganismo,
contra las leyes falsas de los herejes,
contra la astucia de la idolatría,
contra los conjuros de brujas, brujos y magos
contra la curiosidad que daña el cuerpo y el alma del hombre.

Invoco a Cristo que me proteja hoy día del veneno, el incendio, el ahogo, las heridas, para que pueda alcanzar yo abundancia de premio.

Cristo conmigo, Cristo delante de mi, Cristo detrás de mi, Cristo en mi, Cristo bajo mi, Cristo sobre mi, Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda, Cristo alrededor de mi. Cristo en la anchura, Cristo en la longitud, Cristo en la altura, Cristo en la profundidad de mi corazón. Cristo en el corazón y la mente de todos los hombres que piensan en mi, Cristo en la boca de todos los que hablan de mi,Cristo en todo ojo que me ve, Cristo en todo oído que me escucha.

Me envuelvo hoy día en una fuerza poderosa, la invocación de la Trinidad, la fe en las Tres Personas, la confesión de la unidad del Creador del Universo.

Del Señor es la salvación, del Señor es la salvación, De Cristo es la salvación.
Tu salvación Señor esté siempre con nosotros.
Amén

Fuente ReinadelCielo.org

Benedicto XVI : La Eucarístía, cima de la oración.

La Eucaristía, indispensable para la vida cristiana tiene que ser siempre la cima de nuestra oración para que, unida a la ofrenda de Cristo al Padre, ” también nosotros podamos transformar nuestras cruces en sacrificio, libre y responsable, de amor a Dios y a los hermanos”. Han sido las palabras de Benedicto XVI durante la catequesis de la audiencia general en el Aula Pablo VI, dedicada a la oración de Jesús en la Última Cena, y a la que han asistido más de 4.000 personas. Tras recordar que el núcleo de la Cena en la que Cristo se ofrece es la institución de la Eucaristía, el Papa ha subrayado que ” participando en el sacrificio de Cristo vivimos de una forma extraordinaria la oración que Jesús pronunció…

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TESTIMONIO DE CATALINA RIVAS SOBRE LA EUCARISTÍA

 

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