Lectio Divina: Como acercarnos a la lectura de la biblia y que ella nos toque


La sistematización de la «Lectio divina» en cuatro peldaños proviene del siglo XII. Alrededor del año 1150, Guido, un monje cartujo, escribió un librito titulado «La escalera de los monjes», en donde exponía la teoría de los cuatro peldaños: la lectura, la meditación, la oración y la contemplación». Con esta escalera los monjes suben al cielo.

Les comparto esta manera de hacerlo que encontre en internet: 

Cuando quieras sumergirte en la lectura orante, busca un lugar donde puedas estar con tu Padre Dios. Confía en que Él te atrae a sí para hablar a tu corazón y colmarte de bendiciones. No digas: “No tengo tiempo”, porque las horas de tu jornada están a tu servicio, y tú no eres esclavo del reloj.

Es una forma tradicional de cultivar la amistad de Cristo. Es un medio de escuchar los textos de la Escritura como si nosotros estuviéramos en conversación con Cristo y Él mismo estuviera sugiriéndonos los temas de conversación. El encuentro diario con Él y la reflexión sobre Su Palabra, nos lleva más allá de un mero conocimiento a una actitud de amistad, confianza y amor. La conversación se simplifica y se convierte en comunión.
A través de la Lectio Divina Dios nos sana, libera, ama y con amor nos confronta e interpela, nos mueve gradualmente al cambio y a la conversión.
Cuatro momentos:

Lectio
Recomendamos…
Comenzar con la siguiente Oración:

Ven Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía Señor tu Espíritu,
y renueva la faz de la Tierra

Leo el texto cuatro veces lentamente, dejando unos tres minutos de silencio cada vez para pasarlo por el corazón, lo leo hasta que el texto se haga uno conmigo. Escucho que dice el texto, en su contexto. Es el tema de conversión que Dios me está proponiendo como diálogo, para relacionarme con Él. Siempre habrá una palabra en el texto que el Espíritu te inspirará al leer para llevarla a tu vida. “La Palabra” es alimento, en este primer momento: “Recibo el alimento”. Hago la recreación del texto con mis palabras.
+Memoriza alguna frase que llame tu atención

Meditatio
Repito, mastico, rumio, pondero, saboreo la palabra de conversión para discernir que me dice a mí. La dejo resonar en mi corazón. A ejemplo de María que guardaba todas estas cosas en su corazón (Lc. 2,19). Yo guardo la palabra de El que me da la vida para escucharla con los oídos del corazón. Requiere silencio, calma y soledad. Toda palabra es revelación. Es mi oración que trae la Presencia de Dios a mi vida cotidiana.
En este momento pongo “La Palabra” en mi boca, me alimento con ella.
+Pregúntate:
¿A qué me invita el texto leído?
-¿Qué es lo que Cristo me pide?
-¿Cómo fortalece mi fe, esperanza y caridad?

Oratio
Después de leer y rumiar yo respondo. Es mi respuesta a la conversación iniciada por Dios, es personal, espontánea, brota del corazón.
Puede ser de: alabanza, adoración, acción de gracias, alegría, bendición, petición.
En este momento “Doy mi Respuesta a Dios”
+Dejar hablar al corazón
+Componer, mentalmente, una oración de arrepentimiento, súplica, agradecimiento, alabanza, entrega, etc., según corresponda
+Dejar un momento de silencio para contemplar el amor de Dios, y dejar que la Palabra (leída) ilumine mi vida
+Recitar una oración vocal ya existente: Padre Nuestro, Ave María, Credo, un Salmo, etc. coherente con la moción interior

Contemplatio

La Contemplación es un don, una gracia, que el Señor nos otorga. Con la práctica de la Oración Centrante y de la Lectio Divina desmantelamos los obstáculos y nos disponemos a recibirlo.

Es un “Descanso en Dios”, si el Señor me concede el don disfruto de Su Presencia en mi vida, me vuelvo silencio, dejo que Él toque y sane mis heridas, me rindo, me abandono en Sus brazos. El Señor va dejando el sabor de Él en mí, me uno al mundo en Él.

Yo estoy en Él y Él en mí, Somos Uno.

Experiencia inefable que no tiene palabras.

  • Es un encuentro personal con Dios mediante Su Palabra.
  • Es la escucha ordenada y personal de la Palabra.
  • Es una gracia de Dios que hay que pedir con humildad.

Quédate con una frase que te acompañe durante el día para revivir esa presencia de Dios en tu vida
+Señal de la Cruz
+ Vuelve a tus obligaciones diarias pensando:
-¿Qué tengo que cambiar en mi vida para mejor imitar a Nuestro Señor y aumentar mi Amor a Dios?
-¿Qué medios me regala Dios para ello?


Post editado en: Primera Corintios 13
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