De camino hacia la Pascua


“Os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante” (Lc 6,38)

¿Hay una promesa mejor que ésta? Me gustaría que terminásemos el día deteniéndonos en esta promesa. En realidad y en el fondo no hay garantía mayor, pero muchas veces nos cuesta creerlo de verdad y vamos llenándonos de cosas –pequeñas promesas- para ir cubriendo los huecos que tenemos en nuestra vida. La Cuaresma es tiempo de revisarse, de poner en claro y sobre la mesa de qué y con qué nos estamos intentando saciar, para poder elegir qué es lo que verdaderamente queremos que ocupe nuestro corazón. Las renuncias a estas cosas que nos “okupan” son costosas -¿quién lo duda? ¡porque está claro que algo nos aportan!- y no dan fruto sólo por un voluntarismo exigente con nosotros mismos, sino que nacen y son fecundas porque nacen de la confianza en una promesa de plenitud de vida.

¿Quién no quiere sentirse lleno? Cuidemos en esta Cuaresma avivar nuestro deseo de Dios pidiéndoselo a Él: sólo en la medida en que este anhelo se haga cada vez más grande podremos ir desatándonos de aquello que sólo colma pequeños horizontes. No hacemos solos este camino a veces incómodo para nuestros pasos, Dios siempre está.

Empieza este ejercicio de hacer crecer el deseo de Dios en ti esta noche; escucha esta canción y deja que Dios te invite a confiar en Él.

[audio http://ixcis.org/audio/abrazando_la_noche/26_FIATE.mp3]

Marina Utrilla ss.cc.

Fuente: De camino a la Pascua -comunidad en facebook-
 

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