Benedicto XVI rinde tributo a la Patrona de Cuba

Rvdo. P. Gustavo Carles

Santo Domingo

Desde el 23 al 29 de marzo, el Santo Padre Benedicto XVI visita a México y Cuba. Este es el segundo viaje del pontífice a América Latina después de su visita a Brasil en el año 2007. El Lunes 26 en horas de la tarde está previsto su arribo a Santiago de Cuba, donde pronunciará un discurso en la ceremonia de bienvenida y a las 5:30 de la tarde celebrará una misa en la Plaza Antonio Maceo, en ocasión del 400 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre.

¿Cuál ha sido la causa y la importancia de que el Santo Padre se desplace a esta isla, para celebrar los 400 años del hallazgo de una pequeña imagen de 40 centímetros de altura de la Virgen María? ¿Qué importancia tiene para los cubanos esta imagen hallada en 1612, por dos criollos y un pequeño negrito de 10 años, sobre una pequeña tabla, vestida a la usanza de las imágenes españolas, flotando sobre las encrespadas aguas de la Bahía de Nipe, y admirados de que sus vestiduras no llegaran a mojarse?

Antecedentes
Latinoamérica está salpicada de muchas imágenes marianas, a quienes nuestras repúblicas le rinden devoción y veneran; muchas de ellas han sido declaradas como patronas.

De España nos vinieron el cristianismo y la religión católica. ¿Qué mucho, pues, que de allá viniera la madre, si de allí vino el hijo? Pero, para los cubanos esta devoción mariana ha penetrado tanto en sus corazones que no se puede hablar de Cuba sin Caridad del Cobre, ni de Caridad del Cobre sin Cuba.

La devoción del cubano a la Virgen de la Caridad no es una devoción más, como pudiera ser cualquier devoción mariana en otra república latinoamericana, pues años después de su aparición esta devoción fue extendiéndose de tal forma y manera que  formó parte imprescindible de la historia y de las guerras de independencia de Cuba. También la Virgen de Guadalupe fue abanderada de la libertad durante la lucha de México, un símbolo de un futuro por conquistar. La Guadalupana es el alma del país azteca.

Documentos
Han existido documentos que dan testimonios de la existencia real del hallazgo de la imagen de la Caridad del Cobre, como son: Los Autos primeros a comienzo del siglo XVII, los cuales, según Fonseca, se perdieron en un temporal. Los Autos segundos (1688)  que se perdieron, pero que vieron Fonseca y Bravo. Los manuscritos inéditos del primer capellán del santuario, Onofre de Fonseca (1701), expurgados por el presbítero Bernardino Ramírez (1782) e impresos por el también Capellán Alejandro Paz Ascanio (1830). Manuscritos inéditos del capellán beneficiado Julián Joseph Bravo (1766). Lógicamente, lo que da credibilidad a todos estos documentos es la deposición del negro Juan Moreno, en el año 1687, cuya longevidad le posibilitó dejar testimonio personal de la constatación del milagro. Un paso más en el conocimiento de la historia del culto mariano en Cuba, fueron las investigaciones del historiador Leví Marrero en el Archivo General de Indias.

La historia
La Virgen de la Caridad del Cobre, que fue virgen trigueña para los castellanos conquistadores, llegó a ser, por una frecuente paradoja de las creencias populares, la Virgen Cubana, la Virgen Mambisa y antiespañola, según decía el sentimentalismo de los patriotas cubanos, exaltados con el hervor de las contiendas separatistas.

Ella se convirtió en un símbolo de la nacionalidad y del patriotismo. Tanto es así, que en los días azarosos de las guerras por la independencia, para el gobierno colonial ser devoto de la virgen de la caridad era como ser partidario de los mambises. Y ella fue en los campamentos una mambisa más.

Y así en el siglo XIX cuando surge la clarinada por la independencia el 10 de Octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes forma la bandera con una muceta roja de abogado, un pedazo de tela blanca del vestido de su esposa y el manto azul de la Virgen de la Caridad que tenía en una urna y con todo ello se hizo la bandera que momentos después tremolaba al grito de “¡Viva Cuba Libre!”.

La guerra grande se inició, se extendió por todo oriente, Máximo Gómez tomó el poblado de El Cobre, y hacia allá se dirigió Carlos Manuel de Céspedes, quien arrodillándose ante la imagen de la Virgen le rindió su espada mambisa; todos los hombres insurrectos se postraron ante la Virgen de la Caridad rogándole por la patria.

Vinieron días de lucha tenaz y sangrienta. En “El Jiquí”, el Bayardo camagüeyano Ignacio Agramonte, tenía que atravesar con sus 96 hombres la brecha que defendían 300 enemigos, y desenvainando su espada arengó a sus reducidas fuerzas con un solo grito ¡Que la Caridad del Cobre nos ilumine! Y la caballería marchó al galope y la brecha fue atravesada y el enemigo burlado.

En la gloriosa campaña de Pinar del Río, en el combate de “Mano del Muerto”, a las tropas del General Antonio Maceo se les habían acabado las municiones. Alguien le interrogó “¿Con que vamos a cargar?” y el General Maceo respondió: “Vamos a cargar con el machete y con la Caridad del Cobre”.   

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MEDALLA DE LA VIRGEN JUNTO AL CORAZÓN
La Virgen de la Caridad del Cobre ha sido para Cuba fuerza, aliento, fe y esperanza en los días más bravos de su historia. Muchos de nuestros héroes llevaban la medalla de la Virgen junto a su corazón:

Ignacio Agramonte, los Maceos, Céspedes, los Moncada, López Coloma, los García, los Rabí.

Se dice que Máximo Gómez, el Generalísimo, ya en la paz de la república que su brazo ayudó a forjar, donó una imagen de la Virgen de la Caridad a la Catedral de Santo Domingo, su tierra natal, como la expresión más alta de su amor a Cuba.

Y es José Martí el Apóstol de la independencia cubana, el que en versos que título “Virgen María”, se dirigió a la Virgen cuando iba por los caminos del mundo gritando su dolor por Cuba.

Hoy esta devoción a la Caridad del Cobre se ha extendido a muchos lugares del mundo, a través de los cubanos en el exilio. En toda Latinoamérica, los cubanos en una forma u otra le han levantado un altar o donado alguna imagen.

Allí en su santuario Nuestra Señora de la Caridad del Cobre lleva bordado en sus áureos vestidos el escudo de la nación cubana; sin embargo, al pie de su peana de plata no está la canoa con los tres Juanes. Quizás la explicación de ello sea que la isla entera es su canoa; un inmenso tronco de caoba, cedro y caguairán, en el que navegamos todos los cubanos gracias a su amparo virginal.

Publicado por listindiario.com.do/la-republica/

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