Conocer a Ignacio de Loyola…

 Ignacio de Loyola, místico

A Ignacio de Loyola se le ha calificado casi siempre de estratega y duro asceta, mientras la mística se reservaba a Juan de la Cruz, Teresa de Jesús y otros. Quizás ha influido en ello el modo austero de expresarse y el sentido práctico de llevar a cabo su compromiso apostólico en el mundo.

Recurro de nuevo a los citados volúmenes de Javier Melloni (Voces de la mística, I y II), que ha elegido unas citas muy certeras de Ignacio para mostrar la profundidad de su mística. Una buena ocasión para saborearlas este 31 de julio, que celebramos una vez más el día de su fiesta. Su entrega fue recompensada con una iluminación en Manresa que le dio luz para comprender y comprenderse y con una conciencia de la unidad de todo, en lo que coincide con todos los grandes místicos de todas las confesiones religiosas.

Ignacio de Loyola

Con frecuencia se han contrapuesto las figuras de Lutero (1483-1546) e Ignacio de Loyola (1491-1556) como dos modos de responder ante Dios y ante la existencia: el primero por medio de la fe y la libertad de conciencia; el segundo por medio de las obras y de la obediencia. Apenas hace una gene­ración que se ha revalorizado la dimensión mística de este vasco que, como Lutero, vivó en el tránsito entre la Edad Media y la Edad Moderna. Conocido sobre todo como fundador de la Compañía de Jesús (1540) y bastión de la Contrarreforma, se habían destacado sus dotes de mando, de gobierno y de organización. No en vano las Constituciones de la Orden fueron con­sultadas por personajes tan diversos como Lenin para constituir el partido comunista o Swami Vivekananda para fundar la Orden de Ramakrishna. La iconografíalo ha representado durante siglos con banderas y dose­les, haciendo de él un general de la resistencia católica así como los jesuítas han sido considerados la caballe­ría ligera del papado y, ahora, guerrilleros de causas perdidas. Pues bien, todo ello no se entendería sin la dimensión mística que cultivó durante toda su vida. En su Autobiografía se refiere siempre a sí mismo como el «peregrino»: peregrino en búsqueda del Absoluto. De entre todas las experiencias que tuvo, destaca la que recibió en Manresa, a las orillas del Cardoner, y de la cual dejó algún rastro en sus Ejercicios Espirituales. Otro lugar donde vislumbrar su mundo interior son las notas que se conservan de su Diario espiritual. En esas páginas dejó constancia de las lágrimas incontenibles que bro­taban de sus ojos, hasta el punto que los médicos le prohibieron que se alargara en sus oraciones para que no quedase ciego.

Una vez iba por su devoción a una iglesia que esta­ba poco más de una milla de Manresa, que creo yo que se llama San Pablo, y el camino va junto al río; y yendo así en sus devociones, se juntó un poco con la cara hacia el río, el cual iba hondo. Y estando allí sentado, se le empezaron a abrir los ojos del entendimiento; y no es que viese alguna visión, sino entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cuestiones espirituales como de la fe y de las letras; y esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosa nuevas. Yno se puede declarar los particulares que entendió entonces, aunque fueron muchos, sino que recibió una grande claridad en el entendimiento; de maneraque en todo el discurso de su vida, recogiendo todas cuantas ayudas haya tenido de Dios y todas cuantas cosas ha sabido, aunque las junte todas en uno, no le parece haber alcanzado tanto como de aquella vez sola. Y esto fue en tanta manera de quedar con el entendimiento ilustrado, que le parecía como si fuese otro hombre y tuviese otro intelecto que antes tenía. (Autobiografía)

Mirar cómo Dios habita en las criaturas: en los ele­mentos dando ser, en las plantas vegetando, en los animales sensando, en los hombres dando a enten­der; y así en mí, dándome ser, animando, sensando y haciéndome entender; asimismo haciendo templo de mí, siendo creado a imagen y semejanza de su divina majestad. (Ejercicios Espirituales, 235)

Considerar también cómo Dios trabaja y labora por mí en todas las cosas creadas sobre el haz de la tierra, así como en los cielos, elementos, plantas,frutos, ganados, etcétera, dando ser, conservando, vegetando, y sensando, etcétera. Después reflectir en mí mismo. (Ejercicios Espirituales, 236)

Pasé un rato dialogando con el Espíritu Santo para decir su misa, con tanta devoción o lágrimas que me parecía verle o sentirle en claridad espesa o en color de flama ígnea modo insólito (…) Entrando en la capilla, un sentir, o más propiamente un ver, fuera de las fuerzas naturales, a la santísima Trinidad y a Jesús (…); y en este sentir y ver, un cubrirme de lágrimas y amor(…). Sintiendo y viendo, no en oscuro, mas en lúcido y mucho lúcido, el mismo Ser o Esencia divina en figura esférica un poco mayor  de lo que el sol parece y de esta esencia parecía ir o derivar el Padre, de modo que al decir: «A ti, Padre», primero se me representaba la esencia divina del Padre, y en este representar y ver el ser de la santísi­ma Trinidad sin distinción o sin visión de las otras personas, una intensa devoción a la cosa represen­tada, con muchas mociones y efusión de lágrimas, y así adelante pasando por la misa, en considerar, en acordarme, y otras veces en ver lo mismo, con mucha efusión de lágrimas y amor muy crecido y muy intenso al ser de la santísima Trinidad, sin ver ni distinguir personas, mas del salir o derivar del Padre, como dije.

En la oración, de nuevo se dejaba ver el mismo Ser con visión esférica. Me parecía ver en alguna manera todas las tres Personas: el Padre por unaparte, el Hijo por otra y el Espíritu Santo por otra salían o se derivaban de la esencia divina sin salir fuera de la visión esférica, y, con este sentir y ver,nuevas mociones y lágrimas. (Diario Espiritual)

Fuente: Pedro Miguel Lamet. El Alegre cansancio

XVII Domingo del Tiempo Ordinario. Panes y peces

XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
(2 Re 4, 42-44; Sal 144; Ef 4, 1-6; Jn 6, 1-15)

LA PALABRA

“… uno de Baal-Salisá vino a traer al profeta Eliseo el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo dijo: -«Dáselos a la gente, que coman.»
El criado replicó: -«¿Qué hago yo con esto para cien personas?»

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“Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
-«¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?»
Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó: -«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.»
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: -«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?»

MEDITACIÓN

A la luz de las lecturas que hoy se proclaman en la liturgia dominical, se puede comprender el sentido típico de la Sagrada Escritura, que va más allá del sentido literal, sin anularlo. El texto del Libro de los Reyes, leído en la perspectiva del relato de la multiplicación de panes en Cafarnaúm, adquiere un sentido profético, a la vez que el Evangelio describe cómo en Jesús se ha consumado lo que se decía del Mesías desde antiguo.

Jesús es el nuevo y definitivo profeta, es más que Elías, más que Eliseo, más que Moisés. Si el criado de Eliseo se espanta al tener que dar de comer a cien personas, ¡cómo no se van a asustar los discípulos de Jesús, cuando les manda dar de comer a cinco mil! Mas en verdad, además de satisfacer el hambre material, de lo que se está hablando es de otro alimento.

El sentido del relato se vislumbra en los gestos: “Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió”; los mismos que en la noche de la Cena. Se trata de la prefiguración de la Eucaristía.

En este tiempo de verano y de vacaciones, la lectura del capítulo 6 de san Juan, como complemento del Evangelio de San Marcos, que ha venido proclamándose durante todo el año, ofrece respuesta a tantos que, extenuados, buscan sosiego y sentido a sus vidas. Jesús se nos ofrece como mejor respuesta. Él demuestra compasión y se estremecen sus entrañas ante la multitud que anda como ovejas sin pastor.

ORACIÓN
“Señor, los ojos de todos te están aguardando, tú les das la comida a su tiempo; abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente”.

Fuente: Ángel Moreno de Buenafuente del Sistal

Patronos, Intercesores y oración oficial de la JMJ Brasil 2013

RÍO DE JANEIRO, (BRASIL 2013)

   ORACIÓN DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD

¡Oh Padre! enviaste a Tu Hijo Eterno para salvar al mundo y elegiste hombres y mujeres para que, por Él, con Él y en Él proclamaran la Buena Noticia a todas las naciones. Concede las gracias necesarias para que brille en el rostro de todos los jóvenes la alegría de ser, por la fuerza del Espíritu, los evangelizadores que la Iglesia necesita en el Tercer Milenio.

¡Oh Cristo! Redentor de la humanidad, Tu imagen de brazos abiertos en la cumbre del Corcovado acoge a todos los pueblos. En Tu ofrecimiento pascual, nos condujiste por medio del Espíritu Santo al encuentro filial con el Padre. Los jóvenes, que se alimentan de la Eucaristía, Te oyen en la Palabra y Te encuentran en el hermano, necesitan Tu infinita misericordia para recorrer los caminos del mundo como discípulos misioneros de la nueva evangelización.
 
¡Oh Espíritu Santo! Amor del Padre y del Hijo, con el esplendor de Tu Verdad y con el fuego de Tu amor, envía Tu Luz sobre todos los jóvenes para que, impulsados por la Jornada Mundial de la Juventud, lleven a los cuatros rincones del mundo la fe, la esperanza y la caridad, convirtiéndose en grandes constructores de la cultura de la vida y de la paz y los protagonistas de un nuevo mundo.
 
¡Amén!


PATRONOS DE LA JMJ 2013

La Jornada Mundial de la Juventud Río 2013 ha nombrado a sus cinco patrones. La primera es Nuestra Señora de Aparecida, la patrona de Brasil. A su basílica peregrinan cada año más de 10 millones de personas. Benedicto XVI la visitó en 2007 en su primer viaje a América Latina.

También es patrón San Sebastián. Fue soldado del emperador romano Diocleciano y dejó el ejército porque perseguían a los cristianos. Murió mártir en el año 288.

El tercero de los patronos es Fray Galvao. En 2007, Benedicto XVI convirtió a este franciscano en el primer santo de Brasil.

También será patrona de la JMJ Río 2013, Santa Teresa de Lisieux. Esta monja francesa es patrona de las misiones desde 1927.

El Beato Juan Pablo II será el quinto de los patronos. En 1984 creó las Jornadas Mundiales de la Juventud y es considerado “el Papa de los jóvenes”.

Además, la JMJ de Río tendrá 13 intercesores. Son Santa Rosa de Lima, la primera santa de América; el Beato Pier Giorgo Frassati, un joven italiano que dio su vida a los más pobres; la Beata Chiara Luce Badano, quien ofreció su cáncer por la salvación de los demás; el Beato francés Federico Ozanam, padre de familia que fue un ejemplo de católico en la sociedad de su tiempo.

También serán intercesores el Beato brasileño Adílio Daronch, asesinado con 16 años por ser cristiano; Santa Teresa de los Andes, carmelita descalza chilena; el Beato José de Anchieta, que predicó por todo Brasil en el siglo XVI; el Beato Isidoro Bakanja, asesinado a latigazos en el Congo por ser cristiano; la Beata Irmã Dulce, monja brasileña que entregó su vida a los enfermos y a los más pobres en la ciudad brasileña de Salvador de Bahía.

Otros intercesores de esta JMJ serán San Jorge, soldado del Imperio Romano que en la época de Diocleciano se convirtió al cristianismo y fue torturado y decapitado; la Beata Laura Vicuña, quien ofreció su enfermedad por la conversión de su madre; San Andrés Kim, primer sacerdote coreano, martirizado en 1846; y la Beata Albertina Berkenbrock, una niña brasileña asesinada a los 12 años por negarse a mantener relaciones sexuales.

[Fuente Webcatolicodejavier.org ]

JMJ en facebook: JMJ En Camino a Brasil 2013

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Adoración Eucarística Perpetua en Valencia

La diócesis (de Valencia) ultima la apertura de su primera capilla de Adoración Eucarística Perpetua

Fuente: Paraula.org [ Belén Nava | 15-07-2012]

 

La capilla se ubica en la iglesia de San Martín de Valencia. (Foto: Javier Peiró)

La capilla de Adoración Eucarística Perpetua (AEP) de la archidiócesis de Valencia va a ser toda una realidad. Ubicada en la capilla del Santísimo de la parroquia de San Martín Obis­po y San Antonio Abad de Valencia, quiere convertirse en un lugar para el recogimiento y la oración al que poder acudir en cualquier momento del día: las 24 horas de los 365 días del año. Está previsto que en septiembre u octubre próximos esté funcionando con regularidad, cuando todas las horas estén cubiertas.

Para la definitiva puesta en mar­cha de esta iniciativa es necesario conseguir como mínimo 500 personas, necesarias pa­ra cubrir los 168 turnos a la semana, una hora por persona cada siete días, que permiten mantenerla abierta de forma continuada y perpetua para no dejar solo al Santísimo.

“La idea de la adoración perpetua en Valencia nace de una serie de factores convergentes entre los cuales los principales son que el Arzobispo ya la conocía muy bien, pues cuando don Carlos Osoro era arzobispo de Oviedo se estableció en la ciudad y funciona sin interrupción desde hace ya seis años. Además se ha comprobado el bien que significa para una ciudad tener la AEP y los frutos de conversiones que surgen de esas capillas. Otro de los factores es que también un grupo de seglares conoció por distintos medios esta realidad que se está expandiendo por toda España y por el mundo y, por ello, se convirtieron en un entusiasta grupo promotor de la iniciativa. Por otra parte, en la Comunidad Valenciana hay ya cinco capillas de AEP”, asegura a PARAULA el padre Justo Lofeudo, misionero de la San­­­tísima Eucaristía, una comunidad francesa cuyo carisma principal es la promoción y el establecimiento de capillas de adoración perpetua en todo el mundo.

Es el padre Lofeudo quien ha ayudado a establecer la adoración perpetua en las casi 30 capillas de España y quien inició este tipo de adoración en nuestro país ya que lo único parecido era la adoración en el Tibidabo, en Barcelona.

Para dar a conocer la AEP, la misión partió primero con un encuentro espontáneo con los laicos promotores de la idea y otros fieles convocados a una misa celebrada por el propio Lofeudo y una posterior disertación sobre la AEP en la capilla de San Martín. “La misión siguió en la parroquia de Santo Tomás y San Felipe Neri así como con el Rosario de la Aurora. Este sábado 14 y el domingo 15 será en la parroquia de San Miguel y San Sebastián. Luego seguirán otras parroquias valencianas, aún por determinar”, afirma.

Ubicación

La capilla de la Comunión o del Santísimo de la iglesia de San Martín es el lugar idóneo para acoger esta adoración perpetua “ya que se construyó en su momento para este fin, el de la adoración eucarística”, asegura a PARAULA su párroco, Miguel Villalba. Su situación, anexa a la iglesia en el lado del evangelio, permite el acceso independiente.

“Para nosotros este proyecto se adscribe a la nueva Evangelización y nos recuerda que nuestro fin es trabajar por y para Dios”, asevera. También destaca la alegría y la ilusión con la que acoge tanto él como la feligresía esta capilla de adoración perpetua.

Adoración perpetua
La adoración perpetua es la adoración al Santísimo Sacramento expuesto, las 24 horas del día y todos los días del año. “Su característica es que es llevada a cabo principalmente por fieles laicos, y también laicos son los que forman parte de la estructura organizativa cuyo objetivo principal es que todas las horas estén cubiertas”, informa Justo Lofeudo.

Boletín de inscripción para la Adoración Eucarística Perpetua.

La AEP en el mundo
En el mundo hay más de 2.500 capillas dedicadas a este culto. La mitad están en Estados Unidos y el resto repartido en varios países, principalmente Corea, Méjico, Italia, Fra­ncia y Fi­­lipinas. Desde hace pocos años se han agregado varios países africanos, entre ellos Tanzania, Uganda, Kenya. En paí­ses cristianos pero no de ma­yoría católica hay adoración per­petua en Australia, Inglaterra, Rumanía, Rusia, y por fin en países no cristianos como Kazakistán, Siria, Irak, China, India.

La primera ciudad valenciana en inaugurar una capilla de Adoración Eucarística Perpetua fue Elche, en el año 2009. A ella le siguió Nu­les, de la diócesis de Segorbe-Castellón, y a éstas se sumaron Alican­te, Benidorm, Elda y, fi­nalmente, Orihuela.

Un corazón evangelizador

Día del Señor > Evangelio XVI Domingo del Tiempo ordinario
Los discípulos regresan de su primera misión y el Maestro les conduce a un lugar aparte para que puedan descansar y compartir, con tranquilidad, sus experiencias, pero la multitud sigue sus pasos y se adelanta. Cuando desembarcan, Jesús, al ver aquellos hombres y mujeres que andaban como ovejas sin pastor, se compadece de ellos. Impresiona contemplar su corazón de pastor, que conoce, que conduce, que da la vida por las ovejas, que le mueve a instruir a aquella multitud en lugar de proceder a un descanso más que merecido por parte suya y de los apóstoles.

Esa mirada del Señor tiene una particular actualidad, y hoy se posa sobre una enorme multitud de personas desorientadas, desconcertadas, hambrientas de felicidad, sedientas de sentido, que también se encuentran como ovejas sin pastor. Unas forman parte del tercer, o del cuarto mundo y viven golpeadas por la pobreza, por la miseria, por unas condiciones de vida difíciles de soportar, por la ausencia de futuro. Otras disponen de casi todas las ventajas humanas y materiales, pero tampoco encuentran la felicidad ni el sentido que pueda llenar sus vidas. Unas y otras experimentan la finitud y una especie de insatisfacción continua, porque no encuentran algo o alguien que les llene plenamente.

Sólo Cristo es el camino, y el ser humano ha de estar dispuesto a escuchar su enseñanza, a recibir su palabra, a acogerla y hacerla fructificar. La persona se realiza creyendo, porque ha sido creada para acoger la Palabra, y por eso es capaz de acogerla y dará fruto en la medida en que sepa acogerla con fe. La Palabra se encuentra con las aspiraciones del hombre, con sus problemas, con sus pecados, con su deseo de salvación y con sus realizaciones en el campo personal y social. La Palabra, en definitiva, es Jesucristo, el Hijo eterno de Dios, que se ha hecho hombre para salvar a la Humanidad, para salvar a todos y cada uno de los hombres y las mujeres de todos los lugares y de todas las épocas.

El Señor Jesucristo es la culminación de la historia humana, el centro de la Humanidad y la plenitud de todas sus aspiraciones. A nosotros, apóstoles del siglo XXI, nos toca propiciar el encuentro de estos coetáneos nuestros con Jesús. Es preciso que tengamos un corazón evangelizador como el suyo, que nos queme el celo por llevar a esas personas a Dios.

Como nos recuerda el Concilio Vaticano II, (véase Gaudium et spes, 40-44), la Iglesia comparte las dificultades y las esperanzas de la Humanidad, de la cual forma parte, y su razón de ser es actuar como fermento y como alma de la sociedad, que tiene que ser renovada en Cristo y transformada en familia de Dios.

+ José Ángel Saiz Meneses
obispo de Tarrassa

Lourdes. Un signo y tarea de Iglesia

 

Lourdes no es sólo la visión de Bernadette, con la Virgen del óvalo de Roca, sobre el río… Una roca, un nicho de santo y un río hay en muchos otros lugares. Mi espacio preferido en esa línea es el de Leze, la Gran Cueva de Mari (Marije), con óvalo más grande y más perfecto que el de Masabielle, con el río que surge de su entraña, con una oquedad misteriosa para espeleólogos y amantes de misterio. Allí a su lado han construido la Mercedarias un pequeño santuario de oración dedicado a la Andra-Mari {Mujer/Maria} de Aitzur (Agua de la Roca), donde he pasado semanas de gozo, subiendo cada día al Atzulo, al Hueco Virgen, de la Roca, para asomarme en su abismo y sentirme protegido por la vida, mirando hacia dolmen cercano de Egilatz.

Lourdes no es solamente la Gruta sobre el agua. El Hueco de Roca de Masabielle, con las plantas y el río, es importante, pero no lo es todo. Hace falta una Niña Bernadette que vea y nos haga ver , que descubra allí de la Virgen-Señora, de Azul-Blanco, que le acompaña y protege, que le mira y le sonríe, mientras ambas rezan el rosario, las cuentas repetidas de la vida (¡Agur María!), y ella, la niña Bernadette descubre esa Señora que es vida y belleza está curando su alma.

Ante el hueco de Lourdes estuvo la Bernadette, y vio, sintió, dio testimonio de Presencia de la Señora, Inmaculada y Madre de Jesús, ante Sacerdotes y Obispos, Gobernadores y Gentes.

La despreciaron algunos, la amenazaron otros, pero mantuvo fiel su testimonio y, venciendo todas las pruebas, logró que aquel lugar y tiempo de Francia (y Europa) se llenara de Presencia de Dios por María, con su oración cercana, con la esperanza de curación, su alegría fuerte de niña enriquecida por la gran Presencia.

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Acto de amor

Sor María Consolata Betrone

Mientras el mundo se atomiza y desintegra por el odio de los hombres y de los pueblos, Jesucristo quiere renovarlo y salvarlo por el amor.

Quiere que se eleven hacia el cielo llamas de amor que neutralicen las llamas del odio y del egoísmo.

A tal efecto, enseñó a Sor M. Consolata Bertrone un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada Acto de Amor salvaría el alma de un pecador y que repararía mil blasfemias.

 

La fórmula de este Acto es:

“Jesús, María, os amo, salvad las almas”

 

Allí están los tres amores: Jesús, María, las almas que tanto ama Nuestro Señor y no quiere que se pierdan, habiendo por ellas derramado Su Sangre.

Le decía Jesús: “Piensa en Mí y en las almas. En Mí, para amarme; en las almas para salvarlas (22 de agosto de 1934). Añadía: la renovación de este Acto debe ser frecuente, incesante: Día por día, hora por hora, minuto por minuto”(21 de mayo de 1936).

“Consolata, di a las almas que prefiero un Acto de amor a cualquier otro don que pueda ofrecerme”… “Tengo sed de amor”… (16 de diciembre de 1935).

Este Acto señala el camino del cielo. Con él cumplimos con el mandamiento principal de la Ley: “Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”… y a tu prójimo como a ti mismo.

Con este continuo Acto de Amor damos a Dios lo más excelente: que es amor a las almas. Con esta Jaculatoria nos podemos comunicar constantemente con Dios. Cada hora, cada minuto, es decir, siempre que lo queremos. Y lo podemos hacer sin esfuerzo, con facilidad. Es una oración perfecta; muy fácil para un sabio como para un ignorante. Tan fácil para un niño como para un anciano; cualquiera que sea puede elevarse a Dios mediante esta forma. Hasta un moribundo puede pronunciarla más con el corazón que con los labios.

Esta oración comprende todo:

Las almas del Purgatorio, las de la Iglesia militante, las almas inocentes, los pecadores, los moribundos, los paganos, todas las almas. Con ella podemos pedir la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias, por la santificación de los sacerdotes, por las vocaciones del estado sacerdotal y religioso. En un acto subido de amor a Dios y a la Santísima Virgen María y puede decidir la salvación de un moribundo, reparar por mil blasfemias, como ha dicho Jesús a Sor Consolata, etc., etc.

“¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!”, dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: “Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho”.

Un “Jesús, María, os amo, salvad las almas” pronunciado al levantarse, nos hará sonreír durante el día; nos ayudará a cumplir mejor nuestros deberes, en la oficina, en el campo, en la calle, etc. Se pronuncia con facilidad, sin distraerse y con agrado.

Un “Jesús, María, os amo, salvad las almas”, santifica los sudores, suaviza las penas. Convierte la tristeza en alegría. Sostiene y consuela luchas de la vida. Ayuda en las tentaciones. Hace agradable el trabajo. Convierte en alegría el llanto. Fortalece y consuela en las enfermedades. Y trae las bendiciones sobre los trabajos y sobre las familias.

Un “Jesús, María, os amo, salvad las almas”. Ayudará a calmar tu indignación, a convertir tu ira en mansedumbre. Sabrás mostrarte benévolo al que te ofende. Devolver bien por mal. Conduce a efectos nobles; palabras verdaderas, obras grandes y sacrificios heroicos, iluminará tu entendimiento con luces sobrenaturales; estimulará el bien, retraerá el mal. Obtendrá el arrepentimiento al pecador; en el justo avivará la fe y le hará suspirar por la felicidad eterna.

Dios merece ser amado por ser nuestro Sumo Bien. Esta Jaculatoria es un dulce cántico para Jesús y María.

¡Cuán dulce es repetirlo frecuentemente! ¡Cuán agradable es avivar el fuego de amor a Dios!

Y habiéndolo pronunciado millares de veces durante tu vida, ¡cuán alegre será tu hora de la muerte, y qué gozosa volará tu alma al abrazo de Jesús y María en el cielo!

Dijo Jesús a Sor Consolata:

“Recuerda que un Acto de amor decide la salvación eterna de un alma y, vale como reparación de mil blasfemias. Sólo en el cielo conocerás su valor y fecundidad para salvar almas”.

“No pierdas tiempo, todo Acto de amor es un alma”. Cuando tengas tiempo libre y no tengas otra cosa que hacer, toma tu corona del Rosario en tus manos y a cada cuenta repite: “Jesús, María, os amo, salvad las almas”… En cuatro o cinco minutos habrás hecho pasar por tus dedos todas las cuentas y habrás salvado 55 almas de pecadores, habrás reparado por 55.000 blasfemias.

Dice San Agustín: “Quien salva un alma, asegura su propia salvación”, y quien salva centenares y millares y hasta millones de almas, con un medio tan fácil y tan sencillo, sin salir de su casa, ¿que premio no tendrá en el cielo?

Nuestro Señor le pedía a Sor Consolata que repitiera frecuentemente ese acto de amor hasta ser incesante, es decir, continuamente, porque continuamente van muchas almas al infierno porque no hay quién las salve… Repitamos todo lo que podamos este Acto de amor: “JESÚS, MARIA, OS AMO SALVAD LAS ALMAS”, para que sean muchas las almas que arranquemos al infierno para hacerlas felices eternamente en el cielo. Las almas que salvamos con este Acto de Amor, será un día nuestra corona de gloria en el cielo.

Cuando uno está ocupado con trabajos manuales, se puede repetir este Acto de Amor con la mente y tiene su mismo valor como lo dijo un día Nuestro Señor Jesucristo a Sor Consolata.

Y nosotros por qué no podríamos hacer lo mismo en lugar de perder un tiempo tan precioso en charlas inútiles; repitamos frecuentemente este Acto de Amor, y así acumularemos tesoros preciosísimos para el Cielo.

Los que se salvaron están en el cielo por haber amado a Dios. Los grados de gloria en el cielo se miden por la intensidad del amor que las almas practicaron en la vida.

Sólo entonces nos daremos cuenta de lo que vale un Acto de Amor y de su fecundidad en salvar almas.

Sor Consolata le pidió un día a Jesús: “Jesús enséñame a orar”. Y he aquí la Divina respuesta:“¿No sabes orar? ¿Hay acaso oración más hermosa y que sea más grata que el Acto de Amor?

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