GRACIAS BENEDICTO XVI

GRACIAS  BENEDICTO XVI

 

Último Ángelus del Papa: El Señor me llama a “subir al monte” a orar

Ante los más de 200 mil fieles que colmaron la Plaza de San Pedro en el último rezo del Ángelus de su pontificado, el Papa Benedicto XVI aseguró que “el Señor me llama a ‘subir al monte’, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación”.

Sin embargo, el Santo padre subrayó que esto “no significa abandonar a la Iglesia, es más, si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma entrega y el mismo amor con que lo he hecho hasta ahora, pero de modo más apto a mi edad y a mis fuerzas”.

Al reflexionar sobre el pasaje evangélico de la Transfiguración del Señor, en el que el Señor “se transfiguró mientras oraba”, el Santo Padre expresó que “esta Palabra de Dios la siento de modo particular dirigida a mí, en este momento de mi vida”.

(…)

El Santo Padre también recordó que, tal como escribió en el Mensaje para esta Cuaresma, “la existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios”.

Al concluir, el Papa invocó “la intercesión de la Virgen María, que ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa”. 

[ver texto completo en aciprensa]

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Hasta siempre Santo Padre!!!

Post editado en Fraternidad Monástica Virtual

Frases del Papa, en este dia:

“Un Papa no está sólo en el barco de Pedro y por esto quiero dar las gracias a todos los que me han acompañado. Nunca me he sentido sólo”.

No abandono la cruz… Pero amar a la Iglesia significa también tomar decisiones difíciles”

“Quien lleva la barca es el Señor”

 Síntesis de la catequesis

Queridos hermanos y hermanas:

Muchas gracias por haber venido a esta última audiencia general de mi pontificado. Asimismo, doy gracias a Dios por sus dones, y también a tantas personas que, con generosidad y amor a la Iglesia, me han ayudado en estos años con espíritu de fe y humildad. Agradezco a todos el respeto y la comprensión con la que han acogido esta decisión importante, que he tomado con plena libertad.

Desde que asumí el ministerio petrino en el nombre del Señor he servido a su Iglesia con la certeza de que es Él quien me ha guiado. Sé también que la barca de la Iglesia es suya, y que Él la conduce por medio de hombres. Mi corazón está colmado de gratitud porque nunca ha faltado a la Iglesia su luz. En este Año de la fe invito a todos a renovar la firme confianza en Dios, con la seguridad de que Él nos sostiene y nos ama, y así todos sientan la alegría de ser cristianos.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y de los países latinoamericanos, que hoy han querido acompañarme. Os suplico que os acordéis de mí en vuestra oración y que sigáis pidiendo por los Señores Cardenales, llamados a la delicada tarea de elegir a un nuevo Sucesor en la Cátedra del apóstol Pedro. Imploremos todos la amorosa protección de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia. Muchas gracias. Que Dios os bendiga.

 

Transfiguración. II Domingo de Cuaresma.

II DOMINGO DE CUARESMA

(Gn 15, 5-12. 17-18: Sal 26; Flp 3, 17-4, 1; Lc 9, 28b-36)

LECTURA

“El sol se puso, y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados. Aquel día el Señor hizo alianza con Abrán” (Gn 15, 17-18)

Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso. (Flp 3, 20-21)

Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. (Lc 9, 39-30)

COMENTARIO

La Transfiguración de Jesús la describen los tres evangelios sinópticos. Sorprende que, en la pedagogía que tiene la Iglesia para elegir los textos, sea precisamente el segundo domingo de Cuaresma el día en que propone para meditación la secuencia del monte alto, al mismo tiempo que la Liturgia de la Palabra evoca la alianza con Abrán, en cuyo texto aparece la humareda y la antorcha, y la Carta a los Filipenses, donde se adelanta nuestra propia transfiguración.

Al iniciar el Miércoles de Ceniza la contemplación de las estaciones del Via Crucis, no sabía que este domingo coincidiría con la duodécima estación, en la que se contempla a Cristo Crucificado, muerto en la Cruz.

La alianza, nuestra transformación y la conversación que mantiene Jesús con los dos personajes que aparecen con Él en el momento de su transfiguración, quedan reflejados en la entrega total de sí mismo que hace Jesús. Por ella se lleva a cabo la Alianza Nueva y eterna, y por ella somos redimidos por nuestro Salvador, quien se entrega en los brazos de Dios, su Padre, como ofrenda grata, no de animales partidos, sino de su cuerpo y sangre.

Los planos se superponen, cada uno de los montes evoca al otro, el monte de Abrán, el monte de la Transfiguración y el monte Calvario, contemplados juntos, reciben plenitud de sentido a la luz de la ofrenda de Cristo.

PUNTOS DE REFLEXIÓN

¿Eres capaz de visualizar luz en la cruz? ¿Vives con esperanza de tu propia transfiguración?

¿Te ayuda la conexión de los textos, para comprender mejor tu historia?

Ángel Moreno de Benafuentle del Sistal

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VIACRUCIS PARA REFLEXIONAR

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REZAR EN LA SANTA CUARESMA O EN SEMANA SANTA

El arrepentimiento de las obras muertas He 6,1

CATEQUESIS DE LA MENORÁ – 1

El arrepentimiento de las obras muertas He 6,1

 

Al comenzar este recorrido sobre las bases de nuestra fe según se presentaban al inicio de la Iglesia, hay que situarse en el contexto en el que se predicaban. En ese momento, el cristianismo no era una religión mayoritaria con una tradición y doctrina bien elaborada. Era un fuego que se extendía de persona en persona, por el testimonio del encuentro con Cristo Resucitado, vencedor de la muerte y, así, liberador del miedo que aprovecha el diablo para esclavizarnos durante toda la vida (He 2,15).

 

Hoy en día nuestro contexto es muy parecido cuando nos encontramos con muchos contemporáneos que dicen no creer en Dios. O incluso con muchos creyentes que tienen su fe tibia por un peso excesivo de tradición o moralismo.

 

¿Qué enseñanza es posible y eficaz? Solo hay una palabra convincente: “Yo he experimentado que Jesús está vivo, y esto es lo que me pasó. ¿Quieres experimentarlo tu también?”. Podemos pensar que este primer tema en la Iglesia primitiva no era una exposición de las pruebas sobre la existencia de Dios, sino la proclamación del kerigma encarnado en una historia personal.

 

Lo que funcionaba hace dos mil años, sigue siendo poderoso en la actualidad. Lo podemos ver en la experiencia que narra Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, entre los gitanos de las chabolas en un barrio de Madrid en los años 1960 (El Kerigma. En las chabolas con los pobres, p44-45):

 

Le pregunté a un gitano de piel muy morena: “¿Crees en Dios?”. Y me dijo: “Sí”. “Ah, ¿lo has visto?”. “No”. “Y por qué crees en Dios? ¿Te lo ha dicho tu padre?”. “No”. “¿Has ido a la escuela?”. “No. Nunca”. “entonces, ¿por qué crees en Dios? ¿Lo has visto? ¿de qué color es? ¿azul? ¿Cómo es Dios?”. Él se quedó callado. “Crees en Dios. ¿Por qué crees en Él?”. Y el gitano, uno de esos que van por los pueblos con un carro y arreglan cosas –se ganan la vida así porque son nómadas-, contó un hecho. Dijo: “Una vez estaba en mi carro. Ya estaba casado y tenía un hijo. Paré el carro y busqué un lugar para comer y descansar, y estaba debajo de un árbol. Estaba con mi mujer. Estábamos sentados. El rayo cayó en el carro y lo encendió. ¡Dentro estaba mi hijo!”. En ese momento se puso de rodillas y dijo a Dios: “¡Oh Dios, salva a mi niño! ¡Si salvas a mi niño, te prometo que toda mi vida será para ti!”. Primero hizo esta oración. Luego fue corriendo al carro que estaba ardiendo y el niño estaba vivo, sano, y reía. En ese momento tuvo tal experiencia divina, luminosa, que le dio la certeza: “Dios existe. Aunque el que sea me quiera hacer creer que Dios no existe, yo sé que Dios existe”.

 

Aquel hombre contó un hecho en el que había visto la presencia divina. La Biblia cuenta hechos; hechos en los que Dios interviene: Dios elige un pueblo y, mediante sus intervenciones, Dios se revela. Por eso una de las catequesis que hacemos en las parroquias empieza preguntando: “Tú crees en Dios? ¿Por qué crees en Dios? ¿Tienes un hecho de tu historia en el que Dios ha intervenido o son cosas que sabes de oídas? Cuenta un hecho de tu historia”. Esa catequesis la inventaron los gitanos los pobres.

 

Tanto si estamos al comienzo de una vida con Dios, como si nos encontramos ante la llamada a una nueva etapa interior, siempre es bueno volver al principio para situarnos en la mirada y el plan de Dios. Por eso también  nosotros podemos hacernos esta pregunta: ¿Tengo un hecho de mi historia en el que Dios ha intervenido? Cuéntalo o escríbelo.

 

Hay Biblias en el que se traduce el versículo de He 6,1 como la conversión de las obras que llevan a la muerte. El hecho es que la cuestión sobre Dios es la disyuntiva entre dos caminos: el de la muerte, marcado por el pecado, y el de la vida, que se recibe de Dios y que también es posible para mí en mis circunstancias de vida. Descubramos que Dios mismo viene a  nuestro encuentro para ofrecernos la Vida, la liberación de las cadenas y la curación de nuestras heridas de muerte.

 

¿Qué experiencia tengo de cómo Dios ha producido en mi un cambio liberándome y dándome vida?

 

A partir de ahí puedo renovar mi renuncia a “las obras que llevan a la muerte” y la opción por Dios.

 Editado por benicasim@beatitudes.org

Cuaresma, tiempo de conversión

Guia de recursos y enlaces sobre Cuaresma

Fuente: aciprensa

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Teología y Liturgia de la Cuaresma

Miercoles de Ceniza. Cuaresma 2013

Miércoles de ceniza

(Joel 2, 12-18; Sal 50; 2 Co 5, 20 – 6, 2; Mt 6, 1-6. 16-18)

Lectura: Tiempo propicio

“Ahora -oráculo del Señor- convertíos a mí de todo corazón” (Joel 2, 12) “Ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación” (2 Co 6,2)

Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha (Mt 6, 3).

 Cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. (Mt 6, 6)

Cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.» (Mt 6, 17-18)

Comentario

La Iglesia nos convoca a los creyentes a iniciar la travesía cuaresmal, camino de la Pascua, tiempo propicio para comenzar de nuevo, para decidir un cambio de vida, acogerse al perdón, gozar del abrazo de la misericordia y sentirse redimidos y amados.

Es tiempo de que se nos conmuevan las entrañas en favor de los que tienen menos, tiempo de compartir los bienes con el hecho generoso de la limosna y con la solidaridad del corazón por la austeridad, la vida sobria y servicial.

 La ascesis, el ayuno, la penitencia no son expresiones negativas cuando se viven en relación con Otro y cuando se contempla  a quien nos precede, a quien va por delante en el padecer, como diría Santa Teresa. La oración nos permite la experiencia de comunión con Cristo. La fe se mantiene con la oración, porque la oración es la respiración de la fe.

 Resplandece el rostro  de los que se adentran en este tiempo propicio por la vasta espesura de la comunión con Dios y con los hermanos, brillan sus ojos de alegría y parecen ataviados para unas bodas por vivir deseando compartir la vida de Cristo.

 Puntos de reflexión

 ¿Has hecho el proyecto de Cuaresma?

¿Te has dado cuenta de la oportunidad de comenzar de nuevo y de renovar tus compromisos cristianos que te ofrece la Palabra?

 ¿A qué sientes que te llama el Señor?

 ¿En qué has decidido manifestar tu solidaridad, tu oración y tu unión con Jesús?

Ángel Moreno de Benafuente del Sistal

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO  XVI
PARA LA CUARESMA 2013
 

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