Festividad de la Virgen Santísima de Montserrat

Laus Deo

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La montaña de Montserrat, en Cataluña, famosa entre las montañas por su rara configuración, ha sido desde tiempos remotos uno de los lugares escogidos por la Santísima Virgen para manifestar su maternal presencia entre los hombres. Bajo la advocación plurisecular de Santa María de Montserrat, la Madre de Dios y Madre de la Iglesia ha dispensado sus bendiciones sobre los devotos de todo el mundo que a Ella han acudido a través de los siglos. Pero su maternidad se ha dejado sentir más particularmente, desde los pequeños orígenes de la devoción y en todas las épocas de su desarrollo, sobre las tierras presididas por la montaña que levanta su extraordinaria mole en el mismo corazón geográfico de Cataluña. Con razón, pues, la Iglesia, por boca de León XIII, ratificando una realidad afirmada por la historia de numerosas generaciones, proclamó a Nuestra Señora de Montserrat como Patrona de las diócesis…

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CREO EN JESÚS RESUCITADO, SEÑOR DE LA VIDA


Creo en el Resucitado, en el Señor de la Vida, en Jesús de Nazaret, carpintero sencillo, hombre de pueblo, predicador itinerante, compañero de camino.
Creo en el Resucitado, el hijo de María, quien hizo viva sus palabras del Magnificat, porque llevó la Buena Nueva a los pobres y excluidos.
Creo en el Resucitado, señor de la comunidad, quien para enseñar el amor de Dios llamó a discípulos para compartir su vida.
Creo en el Resucitado, el que caminó los pueblos de Palestina, el que anduvo por las orillas del lago, el que se mezcló con la gente del pueblo, para mostrar con su vida que Dios no se olvida de los hombres, conoce el sufrimiento y quiere la liberación y la justicia.
Creo en el Resucitado, el que se ocupó de los que sufren, el que tuvo compasión de los enfermos, el que se acercó a los marginados, para enseñarnos que el Dios de la Vida nace entre los pobres de este mundo.
Creo en el Resucitado, el que se animó a presentar a un Dios vivo, el que denunció los ritos vacíos y las leyes hipócritas, el que habló con palabras sencillas, para enseñarnos que lo importante es vivir lo que Dios propone.
Creo en el Resucitado, el que entregó la vida, el que cargó la cruz, el que vivió el conflicto, la incomprensión y la persecución por ser fiel. El que nos enseñó que a Dios se lo conoce si se practica su voluntad.
Creo en Jesús, el que vivió como Dios quiere que vivamos todos.
Creo en el Resucitado, que nos llama a seguir sus pasos y hacer de nuestra vida una Pascua para los demás, un paso del Señor para todos, un signo de que la vida es siempre más fuerte que toda la muerte que nuestra sociedad engendra.
Creo en Jesús porque quiero vivir como Él.

 

[Fuente Internet,]

Año extraordinario de la Misericordia

El Papa convoca hoy el Jubileo Extraordinario de la Misericordia

Francisco convoca un Jubileo Extraordinario: Año Santo de la Misericordia

El Papa Franciscoabrirá la puerta Santa diez  años antes de lo previsto, el próximo mes de diciembre. El Papa anunció este viernes, 13 de marzo de 2015, en la Basílica de San Pedro, la celebración de un Año Santo extraordinario. Este Jubileo de la Misericordia se iniciará el presente año con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la solemnidad de la Inmaculada Concepción y concluirá el 20 de noviembre de 2016 con la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.

El Santo Padre, al inicio del año, exclamó: “Estamos viviendo el tiempo de la misericordia. Éste es el tiempo de la misericordia. Hay tanta necesidad hoy de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!”

El anuncio se realizó en el segundo aniversario de la elección del Papa Francisco, durante la homilía de la celebración penitencial con la que el Santo Padre dio inicio a la 24 horas para el Señor, iniciativa propuesta por el Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización para promover en todo el mundo la apertura extraordinaria de las iglesias y favorecer la celebración del sacramento de la Reconciliación. El tema de este año ha sido tomado de la carta de San Pablo a los Efesios: “Dios rico en misericordia” (Ef 2,4).

Cine con valores:

 TRES MONJES REBELDES. TRAILER

EL ORIGEN DE LA ORDEN DELCISTER

Corre, mira, cree

Si has sentido como una ráfaga de luz en tu interior y un sentimiento consolador en medio de tu noche, que te ha dejado paz, hoy es Pascua para ti.

Si a pesar de tu debilidad y hasta pecado, sientes insistente la llamada de Jesús, y la fuerza para seguirla, y te atreves a comenzar de nuevo, hoy es Pascua para ti.

Si la ausencia dolorosa de quien deseas que esté junto a ti, no ha impedido tu acercamiento al Señor, es señal de que hoy es Pascua para ti.

Si te has sobrepuesto a la inercia y te has acercado al sacramento del perdón, superando el orgullo y el amor propio herido, puedes estar seguro de que hoy es Pascua para ti.

Si por tu identidad de cristiano has superado los imperativos de carácter, tus fobias y tus filias, tus dependencias y tus rechazos, hoy es Pascua para ti.

Si te has abierto al trato obsequioso con los demás, superando todo prejuicio, y has descubierto la riqueza que albergan los otros, hoy te has encontrado con Jesucristo resucitado.

Si a pesar de tu oración no sientes nada especial, y das fe a la Palabra que te anuncia la resurrección de Jesucristo, hoy es Pascua para ti.

Si has afianzado tu relación de amistad con Jesús, y has tratado con Él como quien se relaciona con un amigo y Señor, hoy es Pascua para ti.

Si el cansancio no te deja gustar con serenidad la celebración, pero has puesto la intención de unirte a la Iglesia en la gran noche de Pascua, Jesucristo resucitado te ha mirado con amor.

Si aunque hayas mantenido tus luchas internas, has llegado a perdonar en tu corazón a quienes te han hecho algún daño, y no guardas rencor ni cultivas la mala memoria, hoy en verdad es Pascua para ti.

Si al contemplar los Misterios de la Pasión del Señor, has tomado la determinación de no pertenecerte, y estás dispuesto a ser de los demás, de ponerte a su servicio, hoy realmente es Pascua para ti.

Si has superado el miedo de seguir a Jesucristo, porque sabes que no te va a pedir más de lo que le puedes dar, y brota en ti la confianza en su persona, hoy es Pascua para ti.

Si das crédito a las Escrituras que revelan la resurrección de Jesucristo, tienes la bendición del Resucitado, que alaba a los que sin ver, creen.
Si has descubierto que en la Palabra de Dios se te ofrece constantemente lo que Él te manifiesta como voluntad suya, te has encontrado con el Resucitado.

Si tienes fe en el Sacramento de la Eucaristía, y adoras la presencia real de Cristo en el Pan y en el Vino consagrados, el Señor te concede la gracia de convivir con Él, como si hubieras estado en el jardín de Arimatea en la mañana de la resurrección.

¡Feliz Pascua! ¡Cristo ha resucitado! ¡En verdad ha resucitado!
P. Ángel Moreno,  Buenafuente del Sistal

Sábado Santo: María Esperanza en la Noche

Stabat...

María, estás sola, ya no tienes a Jesús.

entras en la noche de la fe,

pero en ella alimentas serenamente la esperanza…

“Stabat Mater”

Permaneces en pie, en tu alma reina la calma.

Nosotros venimos a tu lado para consolarte

y eres tú quien nos enseñas con tu serenidad y tu paz,

con la fortaleza que irradia tu actitud.

Virgen María,

tú nos muestras ya desde hoy el poder y

la eficacia de la palabra sustancial

que Jesús pronunció ayer desde la cruz:

“Ahí tienes a tu madre”

Realmente tú eres nuestra madre:

nosotros queremos consolarte,

pero al verte no podemos ser

y no queremos ser más que niños.

Virgen María,

Madre nuestra del Sábado Santo,

sabíamos que eras para nosotros

una madre tierna y bondadosa,

pero nunca te habíamos visto tan grande,

tan digna, tan fuerte, y a la vez tan dolorosa…

¡Qué lección para nosotros!

Lección de esperanza y de confianza.

Tú nos enseñas cómo hay que llevar

el peso del sufrimiento

para que sea verdaderamente eficaz y fecundo…

con una esperanza siempre viva…

una esperanza cuyo único

punto de apoyo sea la palabra de Dios,

la palabra de Jesús

y que nos permitirá entrar

en el misterio pascual de la Resurrección.

[extractos de Misterio Pascual, Contemplación. Notre Dame de Vie ]

Para profundizar:   Descenció a los infiernos. Sábado Santo, por Mater Dei

La Tradición cristiana, el Jueves Santo

Al orar con las lecturas de la liturgia de la Cena del Señor, el Jueves Santo, me sorprendo con la concurrencia de los textos. En todos ellos hay una llamada especial a cumplir una tradición.

Desde los tiempos de Moisés, el pueblo judío tiene el mandato de celebrar la Pascua: “Este será un día memorable para vosotros y lo celebraréis como fiesta en honor del Señor, de generación en generación. Decretaréis que sea fiesta para siempre” (Ex 12, 14). San Pablo apela a la tradición que ha recibido: “Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido” (1Co 11, 23). Y el Evangelio, según san Juan, refiere el mandato de Jesús de hacer lo que Él mismo hizo: “Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis” (Jn 13, 14-15).

A la luz de los textos que se proclaman en la misa de la Cena del Señor, he comprendido mejor lo que supone celebrar una tradición. En los pueblos y ciudades, en muchas comunidades y familias hay ritos, costumbres intocables, porque son herencia como signos de identidad. ¿Quién no conoce lo que supone la Semana Santa en Sevilla; el Corpus en Toledo; la ofrenda de flores a la Virgen en Valencia…? Guardar la tradición significa respeto a los que nos han precedido, y es señal de pertenencia.

A poco que se conozca a un pueblo o a una comunidad, se sabe que hay algo intocable, sus tradiciones; en ellas sienten su honor. Romper la tradición o maltratarla es desacato y traición que difícilmente se perdona.

La tradición conserva una herencia de manera colectiva, social y familiar. Se afirma con ella todo el grupo, se cohesiona la familia, se aglutina el pueblo, se hace más recia la pertenencia y los vínculos llegan a ser sagrados.

En el contexto del significado de la tradición, se comprende mejor qué es celebrar lo que nos dejó Jesús como herencia y testamento: tanto la fracción del pan como el lavatorio de los pies.

En la noche del Jueves Santo, Jesús nos deja vinculados con el doble mandato de celebrar la Eucaristía y la relación fraterna. Quien no cumpla esta tradición se desnaturaliza, pierde pertenencia, arriesga su identidad cristiana, queda desprotegido, solitario, a la intemperie.

El Maestro nos ha dejado como tradición vinculante celebrar la Eucaristía y servirnos unos a otros con humildad, respeto, entrega generosa. A su vez, ser fieles a lo que hemos recibido significa novedad. Así nos lo presenta Jesús, como mandamiento nuevo y como alianza nueva y eterna. No es un tradicionalismo mimético, sino una celebración viva, actual, consciente. «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con la copa, después de cenar, diciendo: «Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que bebáis, en memoria mía» (1Co 11, 24-25).

Sorprende que la palabra tradición tenga la misma raíz que traición. Y yo pienso: Quien no guarda la tradición, traiciona. Solo nos queda hacer como nos indica el salmista: “Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo” (Sal 115).

P. Ángel Moreno, Buenafuente del Sistal

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VIVES EN EL PAN
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IVES en el pan
roto y compartido.
Vives en la copa
redonda de vino.


Banquete de pobres.
Botín de mendigos.
Compañero fiel,
amigo entre amigos.


Vestido de vientos
y sol de domingo,
moreno de viñas,
y hermoso de trigos.


Muerto por los hombres
y en los hombres vivo.
Cuando nos juntamos
te abrimos caminos
y vienes y pasas
alegre y activo
por todas las cosas
por todos los sitios.


Cantamos tu muerte:
el definitivo
triunfo de la vida
por mundos y siglos.


Cantamos la muerte
fatal del destino.
Cantamos la fiesta
final del sentido.

Vives en el pan
roto y compartido.
Vives en la copa
redonda de vino.

Víctor Manuel Arbeloa

Poesía: Noche de Jueves Santo

Inicio

La Virgen sube llorando
por la cuesta de la Alhambra,
lleva a su hijo en los brazos
todo cubierto de llagas.

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