Corre, mira, cree

Si has sentido como una ráfaga de luz en tu interior y un sentimiento consolador en medio de tu noche, que te ha dejado paz, hoy es Pascua para ti.

Si a pesar de tu debilidad y hasta pecado, sientes insistente la llamada de Jesús, y la fuerza para seguirla, y te atreves a comenzar de nuevo, hoy es Pascua para ti.

Si la ausencia dolorosa de quien deseas que esté junto a ti, no ha impedido tu acercamiento al Señor, es señal de que hoy es Pascua para ti.

Si te has sobrepuesto a la inercia y te has acercado al sacramento del perdón, superando el orgullo y el amor propio herido, puedes estar seguro de que hoy es Pascua para ti.

Si por tu identidad de cristiano has superado los imperativos de carácter, tus fobias y tus filias, tus dependencias y tus rechazos, hoy es Pascua para ti.

Si te has abierto al trato obsequioso con los demás, superando todo prejuicio, y has descubierto la riqueza que albergan los otros, hoy te has encontrado con Jesucristo resucitado.

Si a pesar de tu oración no sientes nada especial, y das fe a la Palabra que te anuncia la resurrección de Jesucristo, hoy es Pascua para ti.

Si has afianzado tu relación de amistad con Jesús, y has tratado con Él como quien se relaciona con un amigo y Señor, hoy es Pascua para ti.

Si el cansancio no te deja gustar con serenidad la celebración, pero has puesto la intención de unirte a la Iglesia en la gran noche de Pascua, Jesucristo resucitado te ha mirado con amor.

Si aunque hayas mantenido tus luchas internas, has llegado a perdonar en tu corazón a quienes te han hecho algún daño, y no guardas rencor ni cultivas la mala memoria, hoy en verdad es Pascua para ti.

Si al contemplar los Misterios de la Pasión del Señor, has tomado la determinación de no pertenecerte, y estás dispuesto a ser de los demás, de ponerte a su servicio, hoy realmente es Pascua para ti.

Si has superado el miedo de seguir a Jesucristo, porque sabes que no te va a pedir más de lo que le puedes dar, y brota en ti la confianza en su persona, hoy es Pascua para ti.

Si das crédito a las Escrituras que revelan la resurrección de Jesucristo, tienes la bendición del Resucitado, que alaba a los que sin ver, creen.
Si has descubierto que en la Palabra de Dios se te ofrece constantemente lo que Él te manifiesta como voluntad suya, te has encontrado con el Resucitado.

Si tienes fe en el Sacramento de la Eucaristía, y adoras la presencia real de Cristo en el Pan y en el Vino consagrados, el Señor te concede la gracia de convivir con Él, como si hubieras estado en el jardín de Arimatea en la mañana de la resurrección.

¡Feliz Pascua! ¡Cristo ha resucitado! ¡En verdad ha resucitado!
P. Ángel Moreno,  Buenafuente del Sistal

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: