Consagración a Jesús Niño

946437_10208344071462328_3110420247566584293_n“Niño Jesús, Niño Dios, has venido tan pequeñito, tan vulnerable, tan pobre, tan débil por nosotros. Te ofrezco los miedos de mi debilidad, de mi vulnerabilidad, de mi pequeñez, de mi pobreza. Deposito todo lo que soy en tu puro e inocente corazón. Sí, me consagro a ti, Niño Jesús. Rey de Amor, me consagro a tu inocencia, a tu pureza. Sí, Tú eres el verdadero Amor, la verdadera belleza, Tú eres Aquel que no sospecha nada. ¡La inocencia de tu mirada nos salvará! ¡Niño Jesús, sálvame por tu inocencia!”

JM Hammel

NAVIDAD

JOHN MAIN
 
Dios está con nosotros!
 
´La Navidad es una fiesta de gran gozo porque viene nuestro Redentor. El viene a restaurar la inocencia perdida, a restaurarnos a ese estado perfecto de la niñez, para convertirnos en los hijos de Dios, que le obedecemos, que lo amamos, dispuestos a servirle siempre de la forma más perfecta y generosa posible.
 
El estado de maravilla y de felicidad de un niño en la Navidad es correctamente visto como un sacramento en su verdadero significado.  Es con la misma simpleza que debemos recibir este regalo supremo del amor de Jesús.
 
La Navidad es más que una fiesta – es una estación.  Y como todas las estaciones, su esencia consiste en un periodo de preparación,  luego el logro y luego de integración de lo que ha sido logrado en la gran estación de la que formamos parte, la estación de nuestra propia vida.´
John Main
Del libro: “The Joy of Being”
Darton, Longman and Todd – London
Anuncios

El silencio de los sentidos (Primera parte)

Escrito por  [www.la-oracion.com]
El silencio de los sentidos (Primera parte)

 La virtud del silencio abarca los diversos niveles del ser humano. Reflexionemos, primeramente, sobre el silencio exterior, el silencio de los sentidos. ¿Cómo vivir este silencio que es la puerta para todos los demás?

Hoy todo es brillo, propaganda que excita la imaginación y los sentidos. Actualmente se habla mucho y de todo. El desorden y el derroche externo reclaman y hablan a los sentidos, pero no se piensa, no se reflexiona, no se pesan las cosas, todo pasa.

Pablo VI había advertido que “El silencio es una condición admirable e indispensable del espíritu cuando nos encontramos envueltos en tantos clamores y gritos provenientes de esta ruidosa e hipersensibilizada vida moderna”. (Nazareth, 5 de enero de 1964).

El segundo capítulo del Génesis nos presenta un pasaje que nos puede hacer entender la necesidad del silencio: “Entonces el señor Dios modeló al hombre de arcilla de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y el hombre se convirtió en un ser vivo”. El hombre está hecho de arcilla, es decir, tiene un cuerpo, y recibe un soplo, que es su espíritu. Así, nuestra arcilla está hecha para llenarla de vida, para llenarla de Dios.

Había una vez…

Nuestro cuerpo es nuestro hogar. En él podemos acoger a Dios o podemos invitar las diversas cosas del mundo.

Cuentan de un rey muy rico que, cosa extraña para un personaje de su categoría, tenía fama de ser indiferente ante las riquezas materiales y, a la vez, ser un hombre de profunda espiritualidad. Movido por la curiosidad un súbdito quiso averiguar el secreto del soberano para no dejarse deslumbrar por el oro, las joyas y los lujos excesivos que caracterizaban a la nobleza de su tiempo.
– Majestad, ¿cuál es su secreto para cultivar su vida espiritual en medio de tanta riqueza?
– Te lo revelaré –respondió el rey–, pero antes tendrás que superar una prueba. Recorrerás mi palacio para que conozcas la magnitud de mi riqueza. Durante el recorrido, llevarás en tu mano una vela encendida. Si durante el trayecto se te apaga, te decapitaré.
El vasallo no tenía más remedio que aceptar la prueba después de su osadía. Recorrió todo el palacio y logró llegar nuevamente ante el rey con la llama encendida. Le preguntó el rey:
– ¿Que te han parecido mis riquezas?
– No vi nada –respondió el osado curioso–, he estado todo el tiempo preocupado de que la llama no se apagara.
– Ese es mi secreto –afirmó satisfecho el rey–. Estoy tan ocupado tratando de avivar mi llama interior, que no me interesan las riquezas de fuera.

En efecto, muchas veces deseamos vivir como buenos cristianos y tener una más rica vida espiritual, pero sin decidirnos a apartar la mirada de las cosas, que nos rodean y deslumbran con su aparente belleza, y de las trivialidades y preocupaciones de la vida, que nos roban la paz y la serenidad interior. Si queremos esa paz y serenidad interior, necesitamos concentrarnos en la llama. Y cuanto más concentrados en la llama, menos nos preocuparemos o distraeremos de las cosas de fuera.

Callarse, abstenerse del ruido, no es el silencio; es únicamente un aspecto externo del silencio. El silencio es un hábito de interiorización, mediante el cual podemos recogernos en nosotros mismos. Se trata, como dueños de nuestro cuerpo, de invitar a nuestro hogar solamente aquellas realidades que nosotros queremos, que nosotros necesitamos.


El contenido de este artículo puede ser reproducido total o parcialmente en internet siempre y cuando se cite su autor y fuente originales: http://www.la-oracion.com y no se haga con fines de lucro.

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

solemnidad-de-corpus-christi

 

 

 

(Ex 24, 3-8; Sal 115; Hbr 9, 11-15; Mc 14, 12-16. 22-26)

 LA COPA QUE BENDECIMOS

“Tomando una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: -«Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».” (Mc 14,24)

El día 28 de mayo último, fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, después de visitar la exposición “Los caminos del Grial”, tuve el privilegio de celebrar la Eucaristía, junto a los compañeros de mi arciprestazgo, en la catedral de Valencia, dentro de la capilla donde se venera el Santo Cáliz.

Es conocida la gran importancia de la hospitalidad en la cultura oriental, de tal forma que si alguien invita a otro a su casa y le ofrece de comer o de beber, le está demostrando una gran amistad. Se cuenta que Saladino, cuando venció a los cruzados en la batalla de los “Cuernos del Hattín”, en Galilea, el 4 de julio de 1187, le ofreció a Guido de Lusignan, rey de Jerusalén, un vaso de agua; y con este gesto le indicaba que no lo mataría, en agradecimiento a lo que el rey cruzado había hecho con la hermana del sultán cuando fue ofendida por Reinaldo de Châtillon.

Ofrecer un trozo de pan untado, como hizo Jesús con Judas, significaba la mayor intimidad, y nadie podría sospechar que le estaba señalando como traidor, sino como todo lo contrario.

En la Eucaristía, Jesucristo sigue ofreciendo la copa santa como gesto de alianza, de perdón, de amistad, y quien acepte beber de este cáliz con respeto y dignidad, se lleva la prenda de la vida futura, porque aquel que come del pan partido en la Mesa del Señor, y bebe de la Copa de la Salvación, recibe vida eterna.

La Eucaristía es sacramento de la presencia real de Jesucristo y en ella se prolonga la hospitalidad divina. Con ese gesto, Jesús nos ofrece la señal más auténtica de su amistad y entrega generosa.

El salmista nos brinda la expresión más adecuada: “¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre” (Sal 115).

La adoración, la hospitalidad, la entrega, el respeto, la gratitud, el sobrecogimiento, la comunión, brotan en el corazón de quien se acerca con fe a la mesa santa. Al tiempo que rendimos homenaje a la Eucaristía, aprendamos el mandamiento de la hospitalidad magnánima, al menos con el perdón.

____________

Ante la diversidad de calendarios litúrgicos, según los países y regiones, editamos dos comentarios, el del Corpus Christi -arriba- y el del X Domingo del TO, -acceso en enlace-, del P. Ángel Moreno de Benafuente del Sistal:

X DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
(Gén 3, 9-15; Sal 109; 2Co 4, 13-5, 1; Mc 3, 20-35)

Sábado Santo: María Esperanza en la Noche

Stabat...

María, estás sola, ya no tienes a Jesús.

entras en la noche de la fe,

pero en ella alimentas serenamente la esperanza…

“Stabat Mater”

Permaneces en pie, en tu alma reina la calma.

Nosotros venimos a tu lado para consolarte

y eres tú quien nos enseñas con tu serenidad y tu paz,

con la fortaleza que irradia tu actitud.

Virgen María,

tú nos muestras ya desde hoy el poder y

la eficacia de la palabra sustancial

que Jesús pronunció ayer desde la cruz:

“Ahí tienes a tu madre”

Realmente tú eres nuestra madre:

nosotros queremos consolarte,

pero al verte no podemos ser

y no queremos ser más que niños.

Virgen María,

Madre nuestra del Sábado Santo,

sabíamos que eras para nosotros

una madre tierna y bondadosa,

pero nunca te habíamos visto tan grande,

tan digna, tan fuerte, y a la vez tan dolorosa…

¡Qué lección para nosotros!

Lección de esperanza y de confianza.

Tú nos enseñas cómo hay que llevar

el peso del sufrimiento

para que sea verdaderamente eficaz y fecundo…

con una esperanza siempre viva…

una esperanza cuyo único

punto de apoyo sea la palabra de Dios,

la palabra de Jesús

y que nos permitirá entrar

en el misterio pascual de la Resurrección.

[extractos de Misterio Pascual, Contemplación. Notre Dame de Vie ]

Para profundizar:   Descenció a los infiernos. Sábado Santo, por Mater Dei

La Resurrección Según las visiones de la Beata Anna Katharina Emmerick

Jesús: “Yo soy la Resurrección y la Vida.

V DOMINGO DE CUARESMA

(Ez 37, 12-14. Sal 129; Rom 8, 8-11; Jn 11, 1-45).

 

TRES LLAMADAS

“Os infundiré mi espíritu y viviréis” (Ez 37,14);

“Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.” (Rom 8, 11)

“-Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.” (Jn 11,25)

CONSIDERACIÓN

La Iglesia nos prepara para afrontar el mayor reto, la Pasión del Señor, y lo hace trayendo ante nuestros ojos el poder de Dios, creador de la vida.

El muro de la muerte aparece insuperable a los ojos humanos, pero Dios vence a la muerte.

Jesús se presenta como dador de vida. Él es la resurrección, identidad que no podremos olvidar en los momentos de su muerte y de nuestras muertes.

EL MAYOR SIGNO

El Evangelio de San Juan se divide en el libro de los signos y el libro de la hora. El libro de los signos abarca la primera parte del texto, hasta el capítulo XII.

El evangelista enumera siete signos para demostrar la identidad mesiánica y divina de Jesús.

EL primer signo es el que hizo Jesús en Caná de Galilea. El último, la devolución de la vida a su amigo Lázaro. Con este signo Jesús se presenta como Señor de la vida.

Jesús tiene poder para regalar el espíritu de vida, y dar a nuestros cuerpos mortales el aliento divino.Jesús tiene poder para devolver la vida a los muertos, y Él será el primogénito de entre los muertos.

Nos disponemos a la Pascua, la gran fiesta cristiana. Y en la noche santa profesaremos: Creo en Jesucristo resucitado.

No perdamos la mirada a Betania, cuando vamos a comenzar los días de la Pasión del Señor.

Ángel Moreno de Buenafuente

La Cruz del Hijo Amado. Viernes IV de Cuaresma

IV VIERNES DE CUARESMA

(Sab 2, 1a. 12-22: Sal 33; Jn 7, 1-2. 10. 25-30)

Cruz Hijo AmadoTRES LLAMADAS

“Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos; lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, para comprobar su moderación y apreciar su paciencia; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él.” (Sab 2, 18)

 “Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo librará el Señor” (Sal 33).

“Yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado (Jn 7,28).”

 

 CONSIDERACIÓN

Con valoración puramente humana, normalmente nos sentimos desgraciados cuando nos acosan la enfermedad, la prueba o el despojo.

 Hay veces que sufrimos la tentación de creernos abandonados de Dios, malditos, arrojados lejos de su mirada.

 Sin embargo, el Crucificado es el amado de Dios, y no podemos decir que esté fuera del favor divino.

 

GRACIA O DESGRACIA

Si estás en momentos de prueba y sientes como si hubieras perdido el favor de Dios, mira al Crucificado.

 Si la enfermedad te está sometiendo a la experiencia de despojo, debilidad y vulnerabilidad, mira al Crucificado

 Si has llegado al límite de tu resistencia y crees que ya no soportas más contrariedad, mira al Crucificado.

 La prueba de que Dios te ama no la encuentras en la suerte o la fortuna que te acompaña, sino en la posibilidad de compartir la suerte del Hijo amado de Dios.

 Desde la Cruz del Hijo Amado, no se puede afirmar que desgracia sea el sufrimiento y bendición, tener suerte.

 Al menos debemos admitir que Jesús nunca estuvo en desgracia de Dios, y sin embargo, fue herido y crucificado.

 Si estás atravesando un momento de Cruz, tienes la posibilidad de asociarte al Crucificado; en cualquier caso, Dios no deja de conocerte. Él te sondea y te conoce, que significa que Él te ama.

Angel Moreno de Buenafuente del Sistal
A %d blogueros les gusta esto: