Año extraordinario de la Misericordia

El Papa convoca hoy el Jubileo Extraordinario de la Misericordia

Francisco convoca un Jubileo Extraordinario: Año Santo de la Misericordia

El Papa Franciscoabrirá la puerta Santa diez  años antes de lo previsto, el próximo mes de diciembre. El Papa anunció este viernes, 13 de marzo de 2015, en la Basílica de San Pedro, la celebración de un Año Santo extraordinario. Este Jubileo de la Misericordia se iniciará el presente año con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la solemnidad de la Inmaculada Concepción y concluirá el 20 de noviembre de 2016 con la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.

El Santo Padre, al inicio del año, exclamó: “Estamos viviendo el tiempo de la misericordia. Éste es el tiempo de la misericordia. Hay tanta necesidad hoy de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!”

El anuncio se realizó en el segundo aniversario de la elección del Papa Francisco, durante la homilía de la celebración penitencial con la que el Santo Padre dio inicio a la 24 horas para el Señor, iniciativa propuesta por el Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización para promover en todo el mundo la apertura extraordinaria de las iglesias y favorecer la celebración del sacramento de la Reconciliación. El tema de este año ha sido tomado de la carta de San Pablo a los Efesios: “Dios rico en misericordia” (Ef 2,4).

Cine con valores:

 TRES MONJES REBELDES. TRAILER

EL ORIGEN DE LA ORDEN DELCISTER

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EXPERIENCIA DE DIOS

 

https://i0.wp.com/equipoagora.es/Humanizar-la-salud/Imagenes/Ante-el-dolor-y-el-sufrimiento.jpgCada vez que nuestra historia conozca el infierno, aquel momento será también el único en que podremos hacer experiencia de Dios, porque su gracia, habiéndonos precedido, estará ya allí esperando abrazarnos.

Así lo expresa el padre Silvano Fausti: “<Dios “quiere que todos los hombres se salven”, porque están extraviados: el infierno es el único lugar de posible salvación> (Tierra colgada del cielo).

El infierno es el lugar habitual que todos experimentamos cuando pecamos, cuando nos enfrentamos con nuestros límites, en una situación familiar difícil donde no nos entendemos…

Se dice que al final de la vida, san Jerónimo –el primer Padre de la Iglesia que tradujo la Biblia al latí— oró con estas palabras:

<”Oh Dios, yo te he ofrecido la traducción de la Biblia y no te basta; te he dado mi vida misionera y no te basta; te he ofrecido mi vida de sacerdote y no te basta; te he dado mi oración y no te basta: ¿qué más quiere de mí?”. Y Dios respondió: “Dame tu pecado, para que yo pueda perdonarte”>

La poetisa francesa Marie Noël (1883-1967),  en su diario secreto, escribió este diálogo con Dios recuperando el antiguo pasaje citado más arriba:

<Estoy aquí, Dios mío, ¿Me buscabas? ¿Qué querías de mí? No tengo nada que darte. Desde nuestro último encuentro, no he puesto nada a un lado para ti. Nada… ni siquiera una obra buena. Estaba demasiado cansada. Nada, ni siquiera una buena palabra. Estaba demasiado triste. Nada, sino el disgusto de vivir, el aburrimiento, la esterilidad>>.

<Dámelos>.

<<El sopor de mi alma, los remordimientos de mi flaqueza, y la flaqueza más fuerte que los remordimientos…>>

<¡Dámelos!>>.

<Turbaciones, sustos, dudas…>.

<Dámelos>

<Señor, pero entonces Tú, como un trapero, recoges las sobras, las basuras. ¿Qué quieres hacer con ellas, Señor?>.

<El Reino de los cielos>

Esta visión nos preserva de la continua tentativa –debida a la terrible idea de perfección que llevamos dentro—de escapar de las situaciones donde siempre estamos pensando en “otros mundos”.

La Biblia, por el contrario, narrándonos las historia “sagradas”, nos enseña a estar en lo negativo, a perseverar también cuando e l camino parece interrumpido, porque precisamente allí se revelará lo imposible. Esto es la fe.

[Elogio de la vida imperfecta. Paolo Scquizzato. Paulinas, 2014]

SANTA FAUSTINA. PELICULA COMPLETA

SANTA FAUSTINA

PELICULA COMPLETA

 

Fuente: SantaTeresitaRadio.com

Devoción a la Divina Misericordia

María Faustina Kowalska fue declarada Santa el 30 de abril, 2000. El Santo Padre anunció que en adelante, en la Iglesia universal, el Segundo Domingo de Pascua se conocerá como el Domingo de la Misericordia Divina.

(Fuente: Devoción a la Divina Misericordia)

PROGRAMACIÓN ESPECIAL Y EN VIVO POR EWTN

(el Titulo arriba es enlace a los siguientes contenidos:)

Antecedentes

La Hora de la Misericordia
Santa María Faustina Kowalska

La Coronilla
La Imagen

La Fiesta

La Novena Indulgencias
Los Últimos Tiempos

La Coronilla en Audio

La Coronilla Cantada en Audio

¿Cómo rezar cuando has pecado?

Fuente:  Blog de La Oración  P. Evaristo Sada LC

Cuando has pecado la mejor oración es un espíritu contrito, humillado y confiado a los pies de Cristo crucificado.

Señor, he pecado.
Con el corazón hecho pedazos vengo a pedirte perdón.
Sé que no hay maldad tan mala capaz de impedirte amarme.

cristo_velz

Me da vergüenza verte crucificado y encima pedirte favores,
pero, te necesito, Señor:
por tu inmensa compasión ¡borra mi culpa!

Mírame, soy débil, vulnerable, pecador.
Yo, miseria. Tú, misericordia.
Tú que puedes sacar bien del mal, levántame, Señor.
Sáname. Restáurame. Hazme un hombre nuevo.

Desde la altura del cielo nos viste sufrir
y con el estandarte del amor
viniste al encuentro del hombre que sufre.

Una y otra vez he comprobado que lo que atrae tu mirada misericordiosa sobre mí es mi estado de miseria.
No son mis méritos los que me hacen agradable a tus ojos, sino la omnipotencia de tu misericordia.
La incomprensible gratuidad de tu amor.

No debe haber pecado capaz de tenerme alejado de ti.
Por más vergüenza y dolor que sienta,
siento también la confianza de venir a pedirte perdón
con la certeza de que siempre, siempre, encontraré la mirada del Buen Pastor.
Tus ojos están puestos en los que esperan en tu misericordia (Sal 32)

Por eso estoy aquí, una vez más de rodillas ante ti, Cristo crucificado.
Vengo a declararme débil, miserable, pecador.
Vengo a pedirte perdón.

(Guarda silencio, escucha que te absuelve y que te dice: Te sigo amando igual. Déjate amar.)

Gracias, Jesús.
Cuando hago oración contemplándote en la cruz
te me revelas como Misericordia.
Tu amor crucificado es una invitación a la confianza.

Te lo suplico, Señor, que hoy y cuando tenga la desgracia de perder la gracia,
no olvide jamás que tú, Dios, moriste crucificado para salvarme;
que no pierda nunca la esperanza de tu misericordia.

Como el ladrón que paga sus culpas en el Calvario,
también yo te suplico: acuérdate de mí a la hora de mi muerte
y consérvame a tu lado para siempre.

Y luego, con el espíritu bien dispuesto, acudir al sacramento del perdón.

Una buena práctica que aprendí al entrar a la vida religiosa es el rezo del Salmo 50 todas las noches, de rodillas junto a la cama, ante Cristo crucificado, tratando de adoptar las actitudes del Rey David:

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión, borra mi culpa,
lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado,
contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con hisopo: quedaré limpio, lávame, quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme,
no me arrojes de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso;
enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios Salvador mío y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen; si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén;

Entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolarán novillos.

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Liberarse de emociones negativas. Ejercicio

Ejercicio para liberarse de emociones negativas

Señor, tu que miras todo lo que se agita en mi interior guiame con tu Santo Espiritu para hacer con animo sereno y eficaz el siguiente ejercicio de oracion.

1) En un lugar tranquilo y de oracion, elevando tu pensamiento hacia Dios, inhala profundamente, llevando el aire a tu abdomen bajo y exalta como si estuviras dejando salir todos tus problemas y preocupaciones del dia, junto a todos los sentimientos confusos y negativos. Empieza a respirar lentamente, llevando el aire a la parte superior del pecho.

2) Imagina a Jesus, que esta delante de ti sosteniendo abierta una gran bolsa mientras te anima a que arroges dentro de ellas todas las emociones negativas que venian oprimiendo tu corazon. Puedes verlas como carteles con sus nombres: amargura, frustracion, etc

3) Contempla como Jesus carga esa pesada bolsa cargada de emociones toxicas y navegando mar adentro los arroja en las profundidades que las han de disolver. Pidele que el efecto espiritual de las aguas de tu bautismo limpien tu alma.

4) A medida que continuar inhalando y llevando el aire a la parte superior del pecho, gusta la experiencia de sentirte aliviado.

5) Serenamente continua abriendo mas y mas tu espiritu a Jesus perminiendo que el deseo de perdonar sea como una luz brillante que procede de su Sagrado Corazón que va creciendo en intensidad y que fluye hacia tu interior, colmandote de su luz.

6) Escucha a Jesus que te habla y que de dice “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andara en tiniemblas sino que tendra la luz de la vida” (J 8, 22). El pronuncia esas palabras para ti mientras te anima a seguirlo, viviedo desde la clave de un nuevo nivel de perdon.

7) Continua con este ejercicio de contemplacion hasta que sientas que el Espiritu Santo te va concediendo estar en paz contigo mismo y con las personas cuyos rostros han acudido a tu memoria mientras orabas.

Te doy gracias amado Dios por lo que tu gracia haya hecho en mi a lo largo de este ejercicio, por lo que continuara haciendo en los proximos dias y mientras estoy durmiendo. Amen

Extraido de “Sanacion de heridas” P. Jamu

Fuente y link de hoy Taller de oracion Juan Pablo II

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IV Jornada de Intercesión por la Paz en Tierra Santa

Rosario o Coronilla de la Divina Misericordia.

LA DEVOCIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA

Introducción
Cuando Dios quiere revelar un mensaje a la humanidad, no busca a los más importantes y sabios, sino que se revela a través de los más sencillos y humildes, que saben ser dóciles a sus inspiraciones y gracias. Este es el caso del mensaje de la Divina Misericordia dado a la Santa Hna. María Faustina Kowalska, religiosa polaca, instrumento elegido y probado por el Señor.

Santa Faustina (como es conocida en el mundo entero) pertenecía a la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, conocidas como las “Hermanas Magdalenas” que se dedican a la educación de jóvenes de bajos recursos. Vemos como el Señor empieza a poner las piezas de su “rompecabezas de gracia”, en un orden perfecto.  El revela Su Misericordia a una religiosa de la comunidad dedicada a Su Misericordia.

Santa Faustina estuvo en varias casas de su Orden, siempre realizando trabajos muy sencillos y desapercibidos, tales como la cocina, el jardín, la limpieza del convento o atendiendo la puerta. Precisamente es a esta hermana menos notoria a la que el Señor escoge para dar al mundo entero el gran mensaje de su Misericordia que a tantas almas ha tocado y transformado al propagarse por el mundo entero en momentos tan críticos para la humanidad. (…sigue)

Leer Articulo completo en Corazones.org

Rosario o Coronilla de la Divina Misericordia.

El Señor le dedicó 14 revelaciones: “Por el rezo de este Rosario, me complace dar todo lo que me pidan. Quien lo rece, alcanzará gran Misericordia en la hora de su muerte. Aunque sea un pecador empedernido, si reza este Rosario, aunque sea una sola vez, logrará la gracia de mi infinita Misericordia”.

“Cuando los pecadores recen este Rosario, llenaré sus almas de tranquilidad, y será feliz la hora de su muerte. No les afectará el temor. Mi Misericordia les amparará en esta última lucha”.

“Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca de un agonizante es rezada esta coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas de Mi misericordia por la dolorosa Pasión de Mi Hijo”

“Cuando recen este Rosario al lado del moribundo, me pondré entre el Padre y el alma moribunda, no como justo Juez, sino como Redentor Misericordioso”.

“A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en vida y especialmente a la hora de la muerte”.

“Hija mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz”.

“Los Sacerdotes ofrezcan este Rosario a los pecadores, como el último socorro”.

“Oh, ¡qué enorme caudal de gracias derramaré sobre las almas que recen esta Coronilla. Las entrañas de mi Misericordia se enternecen por aquellos que rezan la Coronilla. Anota estas palabras, hija Mía, habla al mundo de Mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia Mía. Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos”.

Modo de rezarla:

Se reza con un rosario común.

Cada día reza un Padrenuestro, Avemaría y Credo, y luego con las cuentas del Santo Rosario:

Reza 5 decenas. Comienza cada decena así:

“Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero”.

Sigue e implora al Padre Eterno 10 veces, en cada decena:

“Por su dolorosa Pasión, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero”.

Al final, repite 3 veces:

“Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero”.

Y después, es bueno terminar con una Salve a la Virgen.

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