Akathistos, Himno Liturgico Mariano (+ audio).

  Himno Litúrgico Mariano
  

María es ícono de la Iglesia, símbolo y anticipación de la humanidad transfigurada por la gracia, modelo y esperanza segura para cuantos avanzan hacia la Jerusalén del cielo” (Juan Pablo II, Orientale lumen, 6).

Parte Histórica
Episodios Evangélicos
1 
Un arcángel excelso
fue enviado del cielo
a decir “Dios te salve” a María.
Contemplándote, oh Dios, hecho hombre
por virtud de su angélico anuncio,
extasiado quedó ante la Virgen,
y así le cantaba:
Salve, por Ti resplandece la dicha;
Salve, por Ti se eclipsa la pena.
Salve, levantas a Adán, el caído;
Salve, rescatas el llanto de Eva.
Salve, oh Cima encumbrada – a la mente del hombre;
Salve, Abismo insondable – a los ojos del ángel.
Salve, Tú eres de veras – el trono del Rey;
Salve, Tú llevas en Ti – al que todo sostiene.
Salve, Lucero que el Sol nos anuncia;
Salve, Regazo del Dios que se encarna.
Salve, por Ti la creación se renueva;
Salve, por Ti el Creador nace Niño.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
2
Conociendo la Santa
que era a Dios consagrada,
al arcángel Gabriel le decía:
“Tu mensaje es arcano a mi oído
y difícil resulta a mi alma;
insinúas de Virgen el parto,
exclamando:
¡Aleluya!”.
3 
Deseaba la Virgen
comprender el misterio
y al heraldo divino pregunta:
“¿Podrá dar a la luz criatura
una Virgen? Responde, te ruego”.
Reverente Gabriel contestaba,
y así le cantaba:
Salve, Tú guía al eterno consejo;
Salve, Tú prenda de arcano misterio.
Salve, Milagro primero de Cristo;
Salve, Compendio de todos sus dogmas.
Salve, Celeste escalera – que Dios ha bajado;
Salve, Oh Puente que llevas – los hombres al Cielo.
Salve, de angélicos coros – solemne portento;
Salve, de Turba infernal – lastimero flagelo.
Salve, inefable, la Luz alumbraste;
Salve, a ninguno dijiste el secreto.
Salve, del docto rebasas la ciencia;
Salve, del fiel iluminas la mente.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
4
La virtud de lo Alto
la cubrió con su sombra
e hizo Madre a la Esposa Inviolada.
Aquel seno por Dios fecundado
germinó como fértil arada
para todo el que busca la gracia
y aclama:
¡Aleluya!
5 
Con el Niño en su seno,
presurosa María,
a su prima Isabel visitaba.
El pequeño en el seno materno
exultó al oír el saludo,
y con saltos, cual cantos de gozo,
a la Madre aclamaba:
Salve, Oh Tallo del verde Retoño;
Salve, Oh Rama del Fruto incorrupto.
Salve, al pío Arador Tú cultivas;
Salve, Tú plantas quien planta la vida.
Salve, Oh Campo fecundo – de gracias copiosas;
Salve, Oh Mesa repleta – de dones divinos.
Salve, un Prado germinas – de toda delicia;
Salve, al alma preparas – Asilo seguro.
Salve, incienso de grata plegaria;
Salve, ofrenda que el mundo concilia.
Salve, Clemencia de Dios para el hombre;
Salve, del hombre con Dios confianza.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
6
Con la mente en tumulto,
inundado de dudas,
el prudente José se debate.
Te conoce cual Virgen intacta;
desposorios secretos sospecha.
Al saber que es acción del Espíritu,
exclama:
¡Aleluya!
7
Los pastores oyeron
los angélicos coros
que al Señor hecho hombre cantaban.
Para ver al Pastor van corriendo;
un Cordero inocente contemplan
que del pecho materno se nutre,
y a la Virgen le cantan:
Salve, Nutriz del Pastor y Cordero;
Salve, Aprisco de fieles rebaños.
Salve, Barrera a las fieras hostiles;
Salve, Ingreso que da al Paraíso.
Salve, por Ti con la tierra – exultan los Cielos;
Salve, por Ti con los Cielos – se alegra la tierra.
Salve, de Apóstoles boca – que nunca enmudece;
Salve, de Mártires fuerza – que nadie somete.
Salve, de fe inconcuso cimiento;
Salve, Fulgente estandarte de gracia.
Salve, por Ti es despojado el averno;
Salve, por Ti revestimos la gloria.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
8
Observando la estrella
que hacia Dios los guiaba,
sus fulgores siguieron los magos.
Era antorcha segura en su ruta;
los condujo ante el Rey Poderoso.
Al llegar hasta el Inalcanzable,
le cantan:
¡Aleluya!
9
Contemplaron los magos
entre brazos maternos
al que al hombre plasmó con sus manos.
Comprendieron que era Él su Señor,
a pesar de su forma de esclavo;
presurosos le ofrecen sus dones
y a la Madre proclaman:
Salve, Oh Madre del Sol sin ocaso;
Salve, Aurora del místico Día.
Salve, Tú apagas hogueras de errores;
Salve, Dios Trino al creyente revelas.
Salve, derribas del trono – al Tirano enemigo;
Salve, nos muestras a Cristo – el Señor y el Amigo.
Salve, nos has liberado – de bárbaros ritos;
Salve, nos has redimido – de acciones de barro.
Salve, destruyes el culto del fuego;
Salve, extingues las llamas del vicio.
Salve, Camino a la santa templanza;
Salve, Alegría de todas las gentes.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
10
Portadores y heraldos
de Dios eran los magos
de regreso, allá en Babilonia.
Se cumplía el oráculo antiguo
cuando a todos hablaban de Cristo,
sin pensar en el necio de Herodes
que no canta:
¡Aleluya!
Salve, levantas al género humano;
Salve, humillas a todo el infierno.
Salve, conculcas engaños y errores;
Salve, impugnas del ídolo el fraude.
Salve, Oh Mar que sumerge – al cruel enemigo;
Salve, Oh Roca das de beber –  a sedientos de Vida.
Salve, Columna de fuego – que guía en tinieblas;
Salve, amplísima Nube – que cubres el mundo.
Salve, nos diste el Maná verdadero;
Salve, nos sirves Manjar de delicias.
Salve, Oh Tierra por Dios prometida;
Salve, en Ti fluyen la miel y la leche.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
12
Simeón el anciano,
al final de sus días,
de este mundo dejaba la sombra.
Presentado le fuiste cual Niño
mas, al verte cual Dios poderoso,
admiró el arcano designio
y gritaba:
¡Aleluya!

Para ver el Himno completo clic aquí.


Fuente: “http://www.santorosario.info”

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