¿Qué es el año de la Fe? Vídeos y Recursos

Videos y Recursos

 sobre el año de la fe

I. Vídeos

  • El significado del Año de la Fe

  • El Año de la Fe y la Nueva Evangelización

Recursos

  • El Año de la Fe es un regalo del Papa Benedicto XVI

II.Recursos sobre el Año de la Fe:

[Este post es una reedición de la web ww.aciprensa.comAño de la Fe“. ]

El Papa comenta su visita al Libano

[Visita a España de sor Emmanuelle Maillard, testimonio de Medjugorie, programa  aquí]

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Arraigar la vida en Cristo para lograr la paz, pide el Papa tras visita al Líbano

El discurso final del Papa en el Líbano
El discurso final del Papa en el Líbano

VATICANO, 19 Sep. 12 / 10:05 am (ACI/EWTN Noticias).- Como es tradicional luego de sus viajes, el Papa Benedicto XVI recordó la visita que realizó al Líbano el pasado fin de semana y expresó su deseo de que los católicos de Medio Oriente arraiguen su vida en Cristo para así alcanzar la paz en toda la convulsionada región.

En el Aula Pablo VI en el Vaticano y ante miles de fieles presentes, el Papa recordó el viaje apostólico que realizó del 14 al 16 de septiembre para firmar y entregar la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Medio Oriente.

Benedicto XVI dijo que esta visita la quiso “grandemente, pese a las circunstancias difíciles, considerando que un padre debe estar siempre junto a sus hijos cuando encuentran graves problemas. Me ha movido el vivo deseo de anunciar la paz que el Señor resucitado ha dejado a sus discípulos, sintetizándolo en las palabras ‘Mi paz os doy’”.

El Papa, que agradeció en varias ocasiones a los organizadores de su viaje y a cuantos colaboraron en el éxito del mismo, dijo que “los días transcurridos en El Líbano han sido una estupenda manifestación de fe y de intensa religiosidad y un signo profético de paz”.

“La multitud de creyentes, provenientes del todo Medio Oriente tuvo la oportunidad de reflexionar, dialogar y sobre todo de orar juntos, renovando el compromiso de arraigar la propia vida en Cristo”.

“Tengo la certeza de que el pueblo libanés, en su multiforme pero bien amalgamada composición religiosa y social, sabrá dar testimonio con nuevo impulso de la verdadera paz, que nace de la confianza en Dios”.

El Santo Padre dijo además que espera que sus “varios mensajes de paz y de estima que quise dar, puedan ayudar a los gobernantes de la región a cumplir los pasos decisivos hacia la paz y hacia una mejor comprensión de las relaciones entre cristianos y musulmanes. De mi parte sigo acompañando aquellas amadas poblaciones con la oración, para que permanezcan fieles a los compromisos asumidos”.

El Papa también recordó su pesar y cercanía ante “el terrible conflicto que atormenta a Siria, causando, además de miles de muertes, un flujo de refugiados que se vuelcan en la región en una búsqueda desesperada de seguridad y futuro; y no olvido la difícil situación de Irak”.

“Durante mi Visita, la gente de El Líbano y de Medio Oriente –católicos, representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales y de las diversas comunidades musulmanas– han vivido, con entusiasmo y en un clima distendido y constructivo, una experiencia importante de respeto recíproco, de comprensión y de fraternidad, que constituye un fuerte signo de esperanza para toda la humanidad”.

[Seguir leyendo aquí… ]

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Vídeo Encuentro del Papa con los Jóvenes del Líbano

 

Devoción a los siete dolores de la Virgen

“Y a ti, Madre, una espada de dolor te atravesará el Corazón…”Origen de la Devoción

A Santa Brígida le fue revelada la promesa de la Santísima Virgen, nuestra Madre del Cielo, de conceder siete Gracias a las almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Avemarías, meditando en sus lágrimas y dolores.

¿Quién fue Santa Brígida?

Santa Brígida, patrona de Suecia, nació en 1307 y murió el 23 de julio de 1373, siendo canonizada en 1401. Se destacó principalmente por una intensa vida de caridad que compartió con su marido Ulf, por ser una de las místicas más importantes de la Edad Media y por haber recibido, durante su fructífera vida, numerosas revelaciones privadas de Jesús y María.

El pedido de María: meditar sus dolores

En una de estas numerosas revelaciones, la número XIV del tomo segundo, de su obra de ocho tomos “Revelaciones”, la Santísima Virgen le comunicó, con respecto a sus dolores, lo siguiente:

“Miro ahora a todos los que viven en el mundo por ver si hay quien se compadezca de mí y medite en mi dolor; mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Y así tú, hija, no me olvides, aunque soy olvidada y menospreciada por muchos, mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y lágrimas, y duélete de que sean pocos los amigos de Dios”.

¿Cómo practicar la devoción?

Rezando, todos los días, siete veces el Ave María mientras meditamos los siete dolores de María (un Ave María en cada dolor).

También, en orden de hacer una meditación más profunda, se suelen rezar un Padrenuestro, siete Avemarías y un Gloria en cada dolor.

Los dolores de María y los nuestros.

El pedido de María es muy claro, quiere que meditemos en sus dolores. Por eso al rezar cada Avemaría es muy importante que, cerrando nuestros ojos y poniéndonos a su lado, tratemos de vivir con nuestro corazón lo que experimentó su Corazón de Madre tierna y pura en cada uno de esos momentos tan dolorosos de su vida. Si así lo hacemos vamos a ir descubriendo los frutos buenos de esta devoción; empezaremos a vivir nuestros dolores de una manera distinta y le iremos respondiendo al Señor como Ella lo hizo.

Comprenderemos que el dolor tiene un sentido, pues ni a la misma Virgen María, la Madre “tres veces admirable”, por ser Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo, Dios la libró del mismo.

Si María, que no tenía culpa alguna, experimentó el dolor, ¿por qué no nosotros?

Nuestra Señora de los Dolores

Esta fiesta, que nos recuerda a María al pie de la Cruz, se celebra el día 15 de septiembre, el día siguiente de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

Y al pie de la Cruz, donde a María “una espada de dolor le atravesó el corazón”, Jesús, ya próximo a entregar Su Vida, como demostración suprema de su Amor, nos dio este regalo maravilloso: a Su Madre como Madre nuestra.

Los Siete Dolores de María
(Aconsejamos leer en el Santo Evangelio las citas que acompañan a cada uno de los dolores)

1. La profecía de Simeón (Lc 2, 25-35)

Madre tierna, que con tus quince años, cuando feliz ibas a presentar a tu Niño de cuarenta días al Templo de Jerusalén, padeciste un dolor intenso al oír, de los labios del Santo Profeta Simeón, que una “espada de dolor iba a atravesar tu Corazón”, haz que te ame cada día más y que cuando me toque presentarme ante el Trono divino para dar cuenta de mi vida, oiga a Jesucristo, Juez universal, decirme tiernamente: “He oído a mi Madre hablar de ti”. Ave María.

2. La persecución de Herodes y la huida a Egipto (Mt 2, 13-15)

Madre fuerte, por los dolores que padeciste al tener que huir a Egipto con Jesús Niño y José, haz que tenga un corazón atento para huir de todas las ocasiones de pecado y que la Sagrada Familia sea, en mi hogar, el ejemplo a seguir. Ave María.

3. Jesús perdido en el templo, por tres días (Lc 2, 41-50)

Madre de la esperanza, que junto a José sufriste muchísimo cuando perdieron por tres días a Jesús, de doce años, en el Templo de Jerusalén, llévame siempre de tu mano, como a un niño, para que no me pierda. Y si alguna vez, por mis errores, me alejo de ustedes, no descanse hasta encontrarlos nuevamente y poder hacer una buena y sincera Confesión, fuente de Gracia y de Divina Misericordia. Ave María.

4. Su encuentro con Jesús, cargado con la Cruz (Viacrucis, cuarta estación)

Madre de consuelo, que experimentaste un dolor tan fuerte al encontrar a tu querido Hijo con la Cruz a cuestas en la calle de la amargura, ayúdame a cambiar mi corazón para no aumentar más el peso de su Cruz con nuevas ofensas y pecados, causa de su muerte y de su tristeza. Que pueda ser para Jesús otro Cireneo. Ave María.

5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor (Jn 19, 17-30)

Madre dolorosa, por el sufrimiento inmenso que llenó todo tu ser cuando contemplabas a tu Hijo clavado en la Cruz, enséñame a aceptar, con paciencia, todas las cruces que estoy viviendo y las que me toquen vivir en el futuro, ofreciéndoselas con mucho amor por la conversión de los pecadores. Ave María.

6. María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc 15, 42-46)

Madre del perdón, por esas lágrimas tuyas que se mezclaron con la Sangre de tu Hijo cuando lo recibiste muerto en tus brazos maternales, sé mi fortaleza para que pueda sostener con mi entrega a todos los que necesitan de mí, dándoles mi tiempo, mi cariño y todo mi amor. Ave María.

7. La sepultura de Jesús (Jn 19, 38-42)

Madre de amor eterno, por la soledad en que quedaste al dejar el cuerpo de tu Divino Hijo en el sepulcro, haz que siempre los tenga a Jesús y a ti por compañía, que no me olvide de que estamos de paso en este mundo y que comprenda que solo muriendo a mí mismo es que resucitaré a la Vida Eterna. Ave María.

Las siete Gracias

Las siguientes son las siete Gracias prometidas por María:

1. Pondré paz en sus familias.

2. Serán iluminados en los Divinos Misterios.

3. Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.

4. Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la Voluntad de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.

5. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y los protegeré en todos los instantes de su vida.

6. Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre.

7. He conseguido de mi Divino Hijo que los que propaguen esta devoción (a mis lágrimas y dolores) sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y yo seremos “su eterna consolación y alegría”

Publicado por “La Virgen María.com.ar

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Orden de Santa Brígida –   Oraciones de Santa Brígida Oraciones a Santa Brígida

Marija y la comisión vaticana de Medjugorje

La vidente Marija disfrutó del encuentro que tuvo con la comisión vaticana de Medjugorje

[4 septiembre, 2012 por marcelomarciano]

Tuve un encuentro maravilloso”, cuenta la vidente Marija Pavlovic-Lunetti a propósito del testimonio que dio a la Comisión del Vaticano para Medjugorje. “La Iglesia dirá si estamos cuerdos o enfermos”, afirma, cuando ya se sabe de la perfecta salud de los videntes.

Marija Pavlovic-Lunetti, vidente de Medjugorje, guarda tiernos recuerdos de su encuentro con la Comisión Vaticana encargada de investigar los eventos ocurridos en Medjugorje.

“Mi experiencia ha sido muy positiva, ha sido un encuentro muy bonito. Han habido personas que me han provocado un poco, pero eso es lo que tienen que hacer, es su trabajo. De lo que he sido testigo en mi vida, lo repito, y lo digo cuando la veo. Ésta es la verdad, y he sido testigo de ella estos 31 años”, explica Marija al Croatian daily Vecernji List  a propósito del encuentro, ocurrido a finales de octubre de 2011.

“Y mi vida ha cambiado. A aquellos que no creen, éste es su problema. Dios nos dará fuerza, y mañana la Iglesia dirá “están enfermos” o “están cuerdos, y han optado por la santidad en sus vidas y respondido a la llamada de Nuestra Señora”, añade la vidente.

Marija además describe que este tiempo es especial para los jóvenes del mundo, un tema que ha salido a la luz del Festival de Jóvenes, que ha reunido este agosto a 40.000 jóvenes en Medjugorje. “El Espíritu Santo trabaja en los jóvenes de una manera especial. Éstos son los días de la juventud, para darles fuerza. Es una experiencia de vida. Animo encarecidamente a los jóvenes para que vengan a Medjugorje a principios de agosto”, dice.

El Cardenal Camilo Ruini encabeza la Comisión Vaticana de Medjugorje. “Es especial tener una experiencia personal. Esto es un incentivo para los jóvenes, para vivir mejor y más profundamente con Dios”. Preguntada per Vecernji List, la vidente guarda silencio sobre los secretos proféticos que la Virgen María ha confiado a los seis videntes de Medjugorje. “A nosotros, los videntes, nos gusta decir que los secretos son secretos. Cuando llegue el momento, hablaremos de ellos”, dice Marija.

Fuente: www.medjugorjetoday.tv

Traducción del inglés a cargo del equipo de www.virgendemedjugorje.org

Los ojos de la fe (XXIII Dgo. T.O. “B”)

 XXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO “B”
Is 35, 4-7a; Sal 145; St 2, 1-5; Mc 7, 31-37

LA PALABRA

“Queridos hermanos, escuchad: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que lo aman?” (St 2, 5)
“Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán” (Sal). El Señor abre los ojos al ciego (Is). Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos. (Mc)

MEDITACIÓN

Las lecturas litúrgicas muestran hoy un paralelismo evidente. Por la concordancia de las distintas citas, se puede comprender que Jesús es el anunciado por las profecías, pues el Evangelio destaca la coincidencia entre el texto de Isaías, del salmista y de San Marcos respecto a los signos mesiánicos.

En los domingos anteriores Jesús aparecía mayor que el profeta Eliseo, más que Moisés y más que Elías. Hoy se resaltan las señales identificativas con las que en las Sagradas Escrituras se da a conocer al verdadero Mesías. Señales con las que el mismo Jesús argumenta su identidad ante los discípulos de Juan el Bautista, cuando le preguntan si Él es el verdadero Mesías o tienen que esperar a otro.

Podemos aplicar las lecturas de hoy para iluminar las circunstancias sociales en las que estamos envueltos. Necesitamos contemplar con fe y desde la Palabra de Dios la realidad. Necesitamos que se nos abran el sentido creyente de la historia y el oído del corazón para saber interpretar los signos de los tiempos en clave positiva, reveladora de salvación.

Lo que nuestros ojos ven y lo que oyen nuestros oídos, quizá no nos produce esperanza, y menos al retorno de unos días de vacaciones, cuando de nuevo chocamos con la realidad de un comienzo de curso repleto de noticias recias de desempleo y situaciones críticas, ante el futuro adverso respecto a la situación social.

Si en días anteriores recibíamos la invitación a ser como el ángel del desierto, que sirvió agua y pan al profeta desesperanzado, este domingo podemos asumir la misión de ser, de alguna forma, los apoyos necesarios, como son los ojos y el oído, para que aquellos que viven a nuestro lado no perezcan en medio de las dificultades, sino que se abran a la esperanza.

Los ojos y los oídos abiertos son imagen del don de la fe, del regalo de saber ver e interpretar los acontecimientos desde una dimensión teologal. ¿Te sientes con la luz de la fe en los ojos y con la sensibilidad creyente en los oídos, para afrontar con visión trascendente la realidad?

ORACIÓN

«Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios que trae el desquite, viene en persona, resarcirá y os salvará»

Angel Moreno,  de  Buenafuente del Sistal

El Camino de la fe

[…]

19. « Los discípulos se alegraron de ver al Señor » ( Jn 20,20). El rostro que los Apóstoles contemplaron después de la resurrección era el mismo de aquel Jesús con quien habían vivido unos tres años, y que ahora los convencía de la verdad asombrosa de su nueva vida mostrándoles « las manos y el costado(ibíd.) » Ciertamente no fue fácil creer.

     Los discípulos de Emaús creyeron sólo después de un laborioso itinerario del espíritu (cf. Lc 24,13-35). El apóstol Tomás creyó únicamente después de haber comprobado el prodigio (cf. Jn 20,24-29). En realidad, aunque se viese y se tocase su cuerpo, sólo la fe podía franquear el misterio de aquel rostro. Ésta era una experiencia que los discípulos debían haber hecho ya en la vida histórica de Cristo, con las preguntas que afloraban en su mente cada vez que se sentían interpelados por sus gestos y por sus palabras.

     A Jesús no se llega verdaderamente más que por la fe, a través de un camino cuyas etapas nos presenta el Evangelio en la bien conocida escena de Cesarea de Filipo (cf. Mt 16,13-20). A los discípulos, como haciendo un primer balance de su misión, Jesús les pregunta quién dice la « gente » que es él, recibiendo como respuesta: « Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas » (Mt 16,14). Respuesta elevada, pero distante aún —¡y cuánto!— de la verdad. El pueblo llega a entrever la dimensión religiosa realmente excepcional de este rabbí que habla de manera fascinante, pero que no consigue encuadrarlo entre los hombres de Dios que marcaron la historia de Israel.

     En realidad, ¡Jesús es muy distinto! Es precisamente este ulterior grado de conocimiento, que atañe al nivel profundo de su persona, lo que él espera de los « suyos »: « Y vosotros ¿quién decís que soy yo? » (Mt 16,15). Sólo la fe profesada por Pedro, y con él por la Iglesia de todos los tiempos, llega realmente al corazón, yendo a la profundidad del misterio: « Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo » (Mt 16,16).

     20. ¿Cómo llegó Pedro a esta fe? ¿Y qué se nos pide a nosotros si queremos seguir de modo cada vez más convencido sus pasos? Mateo nos da una indicación clarificadora en las palabras con que Jesús acoge la confesión de Pedro: « No te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos » (16,17). La expresión « carne y sangre » evoca al hombre y el modo común de conocer. Esto, en el caso de Jesús, no basta. Es necesaria una gracia de « revelación » que viene del Padre (cf. ibíd.). Lucas nos ofrece un dato que sigue la misma dirección, haciendo notar que este diálogo con los discípulos se desarrolló mientras Jesús « estaba orando a solas » (Lc 9,18).

     Ambas indicaciones nos hacen tomar conciencia del hecho de que a la contemplación plena del rostro del Señor no llegamos sólo con nuestras fuerzas, sino dejándonos guiar por la gracia. Sólo la experiencia del silencio y de la oración ofrece el horizonte adecuado en el que puede madurar y desarrollarse el conocimiento más auténtico, fiel y coherente, de aquel misterio, que tiene su expresión culminante en la solemne proclamación del evangelista Juan: « Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad » (Jn 1,14).

Extracto de la NOVO MILLENNIO INEUNTE
DE SS JUAN PABLO II,

(Acceso al texto completo en título arriba)

 

La Paz del Corazón

“La paz de tu corazón hace hermosa la vida de los que te rodean.

Sumirse en la angustia no ha sido nunca un camino del evangelio. Construir la fe sobre el tormento sería levantar una casa en la arena (Mt. 7, 26-27).

¿Oirás en todo momento esta palabra de Cristo Jesús? “Mi paz os dejo, mi paz os dos, que vuestro corazón no se turbe ni tema” (Jn 14,27).

La paz de la profundidades alivia y permite retomar la ruta cuando el fracaso o el desánimo pesan sobre los hombros.

Amanece en ti la belleza del asombro, un soplo de poesía, una vida de sencillez y, para quien pueda comprenderlo, una visión mística del ser humano.

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Para ti esta oración de evangelio: 

Bendícenos tú, Cristo, y bendice a los que nos has confiado. Mantennos en el espíritu de las “Bienaventuranzas” (Mt 5,3-12),

la alegría,

la sencillez,

la misericordia. “

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 Las Fuentes de Taizé. Dios nos quiere Felices. Hermano Roger de Taizé: PPC.  Madrid, 2006, pp 76-77

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